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Comarca de la Sidra

Sidra de etiqueta

Raúl García Busto expone en Villaviciosa parte de su colección de más de 7.000 identificaciones de sidra gaseada y natural
06-09-2012 06:41
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Raúl García Busto muestra un álbum con algunas de las piezas de su colección. mariola menéndez

Raúl García Busto muestra un álbum con algunas de las piezas de su colección. mariola menéndez

Villaviciosa,

Mariola MENÉNDEZ

Etiquetas, corchos, botellas, calendarios, publicidad? todo aquello relacionado con la sidra es objeto de colección para el maliayés Raúl García Busto. Cuenta que su afición es más o menos reciente, desde 2002, a pesar de que lleva casi una vida trabajando (desde 1960) en la empresa villaviciosina Mayador, también principal suministradora de su muestra. Relata que fueron sus hijos lo que le animaron a reunir etiquetas después de haber juntado varias tras recibir diversas peticiones por su vinculación con la fábrica sidrera. Actualmente está jubilado y ya ha conseguido reunir más de 7.000, entre las de bebida gaseada y sidra natural.

García explica que la etiqueta más antigua supera el siglo y le ha encargado a un amigo, aficionado a la filatelia, que se la despegue de una botella de El Gaitero. Lamenta no conservar la primera que colocó Mayador, a pesar de que él mismo la puso el 4 de mayo de 1966. En su colección se pueden encontrar otras antigüedades como las pegatinas identificativas de lagares ya desaparecidos, como La Princesa de Asturias (Siero) y Arias (Pravia). De todas, asegura que sus niñas mimadas son las de bebidas de Villaviciosa y, en especial, las de Mayador.

A lo largo de estos años de recopilación, ha habido lugar para numerosas anécdotas. Por ejemplo, Raúl García comenta el caso de un amigo que compró un libro antiguo en el rastro y dentro, haciendo las veces de marcapáginas, se encontró con una etiqueta de sidra Escanciador que guarda como un pequeño tesoro, pues, según indica, no conoce a ningún otro coleccionista que guarde un ejemplar. Destaca que las etiquetas más codiciadas son las antiguas.

Este amante del mundo de la sidra reconoce que ahora «aprecio más el valor» de estas etiquetas. Prueba de ello es que pasó de quemar varias de estas pegatinas identificativas cuando la fábrica Mayador trasladó sus oficinas a la Rasa de Selorio a convertirlas en verdaderas «joyas» de colección. Lamenta que «el 80 por ciento» de aquellas etiquetas desaparecidas «no las tenía» y añade que «tampoco conocía a nadie que las almacenara». Sólo salvó una, «y fue de casualidad», señala.

En la colección de Raúl García Busto pesan más las etiquetas de sidra natural y están repetidas unas 10.000, que intercambia para hacerse con aquellas que no tiene. Sostiene que en Asturias habrá unos 80 coleccionistas de este tipo de objetos y alrededor de la mitad están asociados en Sidrastur.

García Busto expone hasta el mes que viene parte de su colección de etiquetas de sidra en el Café de Vicente de Villaviciosa. La reproducción de algunas de sus etiquetas ya se exhibe en las cristaleras del establecimiento como reclamo para atraer a los interesados en esta singular exposición.

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