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"Escribidor" con pasado, presente y futuro

Arnesto García Cerezales saca a la luz el primer ejemplar de una trilogía fantástica sobre diferentes periodos de la Humanidad
20-03-2017 02:38
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Arnesto García Cerezales, en la redacción de LA NUEVA ESPAÑA de Avilés. RICARDO SOLÍS

Arnesto García Cerezales, en la redacción de LA NUEVA ESPAÑA de Avilés. RICARDO SOLÍS

Arnesto García Cerezales, berciano de nacimiento (Villariños, León) y corverano de adopción, acaba de publicar su primera novela, "El Hallazgo Salvador", convirtiéndose, de alguna manera, en "escritor", entre comillas, porque a él mismo no le gusta esa palabra. "Yo soy 'escribidor' porque creo que ser escritor es otra cosa. Yo he escrito toda mi vida, es mi afición y nunca había pensado en publicar una novela. Fueron mis hijos los que me convencieron", afirma.

Y le ha cogido el gusto porque tiene ya una trilogía en el papel y piensa en publicar los otros dos libros. "Este libro recién publicado trata del futuro y, si consigo recaudar algo con él, publicaré el que trata del presente, 'Por Herencia Meretriz de Profesión' y luego, si ocurre lo mismo, el del pasado 'Las Vivencias del Rural'", explica el autor.

Por el momento, se centra en el que ya ha visto la luz. "La idea salió de un avión que desapareció en Brasil y que tardó cuatro o cinco días en aparecer. Se me ocurrió que podría jugar con que los había secuestrado un ovni", destaca García Cerezales. El autor explica que la novela se basa es que esos extraterrestres quieren salvar a todas las personas que puedan de un mundo condenado a la destrucción por la mano del hombre y llevarlas a su planeta, Octón. "Son seres amables, muy desarrollados, con una inteligencia superior. Tienen una tecnología muy avanzada, de hecho, las máquinas no hacen apenas ruido, es un mundo muy silencioso y sus habitantes solo tienen que trabajar dos horas al día, para vigilar que esa tecnología funciona", afirma.

A partir de ahí, según afirma, juega con que hay muchas horas libres para dedicarse a disfrutar, con un Palacio del Placer, entre los seis que rigen su vida, que se preocupa por que haya actividades para que su gente no se aburra. Ahora, parece haber una moda de la distopía en mundo literario, sociedades que se generan en mundos apocalípticos, y Arnesto García Cerezales ha querido romper con esa tendencia: "Creo que hay que buscar lo idílico. No todo es malo, es mi forma de ver un mundo perfecto", asegura. El autor añade que los tres libros son independientes y su relación subyace en la línea temporal.

"Para mí escribir no es una afición, es una adicción", sentencia. Se define como un "escribidor -insiste en la palabra- todoterreno", y aunque esta es su primera novela que ve la luz, ha publicado artículos en LA NUEVA ESPAÑA entre otras publicaciones y tampoco le hace ascos a la poesía.

Y, todo ello, sin haber apenas estudiado de pequeño: "Nací en el 45, en un pueblo del alto Bierzo. Hasta los siete años no me escolarizaron y, a los doce, se decidió que ya sabía bastante, que había mucha gente en la escuela". Pero sabía que a él le gustaba escribir y estudiar y se fue buscando la vida para poder hacerlo. Después de haber estado en Francia "buscándose la vida", volvió a España para hacer la mili, donde sacó sus estudios primarios, de ahí al bachiller nocturno y a las oposiciones, hasta entrar en el Cuerpo Nacional de Policía. Empezó en Madrid, pero cuando salieron plazas para Asturias no se lo pensó, quería estar más cerca del Bierzo, y esa era su oportunidad. Primero en Pola de Laviana, y ya casado, recaló en Avilés como subinspector, aunque su domicilio estuvo desde ese momento en Corvera.

Recuerda que el siempre fue un escritor de "servilleta en un bar", y afirma que haya por los años 90 le costó cambiar al ordenador. "Siempre lo utilizo como máquina de escribir, hago pocas cosas más con él", señala. Su otra gran pasión es el campo y siempre que puede va a su finca en Pola de Laviana, de donde es su mujer, para quitarse los guantes y "tocar la tierra".

De vuelta al papel, publicar su novela no le ha quitado las ganas de escribir. "Estoy escribiendo un cuento para mis nietos, 'El Alforjudo', un hombre al que se le muere el burro y coge las alforjas y sigue caminando para continuar contando historias por los pueblos. Tengo tres hijos y cinco nietos, soy muy afortunado", sostiene.

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