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Iván Mallada: "El monte Naranco fue uno de los elementos decisivos de la Guerra en Asturias"

"Oviedo le ha dado la espalda a la montaña durante décadas; se la ha castigado con la indiferencia", dice Carlos Fernández Llaneza
18-04-2017 23:39
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Por la izquierda, Iván Mallada, Carlos Fernández Llaneza y Tomás Emilio Díaz, ayer, en el RIDEA. IRMA COLLÍN

Por la izquierda, Iván Mallada, Carlos Fernández Llaneza y Tomás Emilio Díaz, ayer, en el RIDEA. IRMA COLLÍN

El Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA) acogió ayer la segunda jornada de conferencias del ciclo "El monte Naranco en la historia: ayer, hoy y mañana", un programa de charlas organizado por la asociación "Manos por el Naranco", que ayer contó con las intervenciones de Iván Mallada Álvarez y Carlos Fernández Llaneza. Se trata de dos perfectos conocedores de la historia ovetense, que ofrecieron a los asistentes enfoques diferentes sobre el patrimonio cultural que aún se conserva en las montañas que rodean a la capital del Principado. La sala estaba llena hasta los topes.

El primero en tomar la palabra fue el historiador Iván Mallada Álvarez, que estructuró su charla bajo el epígrafe "La Guerra Civil y sus efectos sobre el monte Naranco". Mallada comenzó destacando que el Naranco, por su peculiar orografía, "se configuró muy pronto como uno de los elementos decisivos para el desarrollo y el desenlace de la contienda tanto en Oviedo como en Asturias". El ponente abrió la conferencia recordando que el día 18 de julio de 1936 -una fecha que se conoce como el día del alzamiento nacional- el coronel Antonio Aranda se las arregló para postergar la entrega de las armas a los adeptos al Frente Popular y para enviar hacia Madrid a dos columnas de mineros de las cuencas, desarmadas, con el convencimiento de que iban a luchar contra los sublevados y que dejaban atrás un Oviedo leal a la República. Quería alejar a las tropas más combativas, a hombres con experiencia en el conflicto de octubre de 1934, para dejar a Oviedo dentro de la sublevación militar "sin pegar un solo tiro".

A partir de ahí comenzó un plan defensivo y los hombres de Aranda comenzaron a fortificar los alrededores de Oviedo, sobre todo el monte Naranco. "La falta de efectivos les impidió fortificar todo lo que querían y sólo pudieron hacerlo en las estribaciones más meridionales del Naranco, las más cercanas a la ciudad", explica Mallada. Es el caso de la conocida como Loma del Canto. "Es un lugar estratégico para la defensa de la ciudad. Estaría situado en la residencia de ancianos Virgen del Rosario, frente a las antiguas Ursulinas". Esta zona servía para proteger otras dos posiciones nacionales, "como son la zona de Ferreros y la zona del depósito de máquinas de la Argañosa". La Loma del Canto era sin duda "la llave de la ciudad" y ahí hubo "combates encarnizados".

Pero la Loma del Canto es sólo un ejemplo. A lo largo de todo el Naranco aún quedan restos de nidos de fusilería o ametralladora, baterías de artillería, trincheras como las que hay en el Pico Paisano, el túnel de la Loma del Pando o los nidos en abanico del Campo Cimero. "El 99 por ciento de los vestigios son republicanos. Del bando nacional sólo tenemos localizados tres. Eso sí, en otros países todos estos restos tienen un enorme valor patrimonial y son fuente de turismo, pero aquí no se ha cuidado nada", subraya.

A continuación le tocó el turno a Carlos Fernández Llaneza, colaborador habitual de LA NUEVA ESPAÑA. Él habló sobre los "Elementos etnográficos y su aportación a la economía del lugar". Fernández Llaneza les mostró a los asistentes varias fotografías de lavaderos, fuentes o pozos de nieve que aún siguen en el Naranco, aunque no tan cuidados como a él le gustaría. "Deberíamos valorizar nuestras raíces y nuestra cultura y utilizarlas como cimientos para construir nuestro futuro, pero eso no pasa en el Naranco", mantiene.

"Es nuestra responsabilidad dejarles a futuras generaciones nuestros enclaves culturales en mejor estado del que lo recibimos de nuestros mayores, pero Oviedo le ha dado la espalda al Naranco durante décadas, se le ha castigado con la indiferencia", denuncia. A lo largo de la charla habló sobre las cuevas de Valdecueva o del lavadero de Entrerregueras, entre otros muchos vestigios culturales del pasado.

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