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'Ignacio de Loyola': Una ocasión desaprovechada

La película que nos pone en contacto con unas de las personalidades religiosas en plena juventud, arrastra demasiados defectos
19-06-2017 06:42
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Una imagen de 'Ignacio de Loyola' YouTube

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Es una lástima, pero no está a la altura que sería de desear tratándose del primer intento serio, lo que no deja de ser sorprendente, de hacer una biografía de una de las personalidades religiosas, fundador incluso de la orden de los jesuitas, más relevantes de la historia. Aunque se ha puesto muy buena voluntad, se ha contado con un elevado presupuesto, facilitado en gran medida por 'La Jesuit Comunications Foundation' y la colaboración de Filipinas ha sido inestimable, lo cierto es que la película arrastra demasiados defectos para poder dar vida un personaje semejante. Además de excederse en su metraje, dos horas que pesan más de la cuenta, no consigue equilibrar un esquema dramático sin la consistencia idónea y con errores flagrantes en la descripción y en la recreación del protagonista.

Es más, la interpretación que Andreas Muñoz efectúa del santo no es, precisamente, un prodigio. Lo cierto es que con estos resultados no deja de ser descorazonador que el referente de la figura de Íñigo de Loyola en el cine siga siendo Capitán Loyola, que dirigió José Díaz Martínez en 1949. La película nos pone en contacto con Ignacio en plena juventud, cuando se ha hecho ya un nombre merced a su destreza con las armas y a su valentía y hace frente con arrojo a la defensa de la ciudad de Pamplona. También paga su tributo a unas mujeres que a menudo están a su lado. Estamos a finales del XV y comienzos de XVI y el joven está a punto de entrar en la consabida crisis de conciencia que le llevará a replantearse su vida y a hacer frente a sus demonios interiores.

Es el momento clave en el que casi de forma súbita comienza a irrumpir la imagen de un religioso que reclama la atención de una Inquisición que desarrolla una febril actividad quemando supuestos herejes en la hoguera. Por fortuna, él se librará de la pena de muerte y aunque pasará por el trance de plantearse el suicidio, conseguirá desplazarse hasta París y reiniciar una febril actividad en la que vierte su importante legado espiritual. Es más que probable que la falta de experiencia de los dos directores ejerza una influencia negativa.

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