Para saber si la lubina es fresca y está en buen estado hay que fijarse en la firmeza de su carne; las escamas deben estar adheridas a la piel, y sus ojos estarán brillantes y no hundidos. Además, cuanto más fresca sea, el color plateado del vientre es más intenso y brillante.
Así se prepara:
Una vez limpia y descamada la lubina, se coloca en una fuente de horno, y se sazona con sal. Se rocía con el zumo del limón y se cubre con la cebolla picada menuda y las patatas peladas y cortadas en rodajas muy finas. Alrededor se pone el tomate pelado y troceado —puede utilizarse tomate de lata.
A continuación, se espolvorea todo con un poco de sal, se rocía con un chorro de aceite y un cuarto de litro abundante de vino blanco, y se mete la fuente en el horno, a temperatura moderada, durante una hora.
Transcurrido este tiempo, se sirve caliente en la misma fuente en que se preparó.
Ingredientes para 4 personas
1 lubina de 1,5 kg, 1/2 kg de patatas, 1/2 kg de tomate, 1 limón, 1 cebolla grande, vino blanco, aceite de oliva, sal.





