Rutas BTT

Por el azul turquesa del Cabo Negro

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Avilés - Asturias

La comarca que engloba a los concejos de Avilés y Gozón es un escenario ideal para un circuito relajante, más si cabe cuando se tiene el mar Cantábrico como fondo

Oviedo, Víctor GUERRA
Desde hacía ya un tiempo, el amigo Alfonso de Avilés me venía insistiendo en realizar una ruta por las tierras avilesinas y gozoniegas y, aunque ya había publicado en cierta ocasión algo sobre la ruta de Xagó a Peñas, esta nueva propuesta pasaba por otras coordenadas y espacios diferentes, lo cual me animó a plantear esta nueva ruta como alternativa.
En uno de estos buenos días vacacionales nos echamos a la ruta un pequeño grupito, Alfonso, Dioni, Vito, Coti y el que suscribe, con la intención de rodar unos kilómetros desde el complejo polideportivo de Los Canapés, punto de salida de la ruta hacia la rasa costera del concejo de Gozón. Los primeros kilómetros son, como siempre, un poco extraños, y más cuando hablamos de grandes ciudades, pues la trama urbana nos obliga a rodar por carreteras y rotondas hasta poder llegar a la zona más ruralizada, que es lo que nos gusta a los ciclistas de montaña.
Así es como cruzamos la trama urbana que va hacia la ría, tomando la carretera AS-238 en dirección a Luanco, para dejarla en la primera carreterita local AV-1 San Sebastián-Villanueva, que se abre a mano derecha y que va en plano dejándose recorrer maravillosamente bien y más por las zonas asfaltadas, que nos facilitan un calentamiento adecuado.
Pasamos por Corujedo y Campo Vega hasta llegar al cruce de Retumés, donde giramos a la derecha para subir hasta La Cabián de Arriba y Los Guardados, donde el buen asfalto desaparece (Km 4) dejando paso a un amplio camino de escoria compactada que se adentra en un «ocalital» y por en medio de praderías.
Pasamos por encima del límite local entre los concejos de Avilés y Gozón y dejamos un par de desviaciones a la derecha, que en realidad debíamos haber tomado, pero seguimos pista adelante para desembocar en el Pozo La Arena, situado en la carretera GO-4 (PK6,5). Giramos a la derecha y seguimos por la carretera gozoniega, dejando el cruce de Perdones y yéndonos a la derecha de nuevo para entrar en el ramal asfaltado que va hacia La Granda.
Rodeamos todo el embalse, entrando por encima del embalse hacia la Casona de la Granda, al pie de la barrera que corta el paso. Nos dejamos caer por la derecha para pasar entre la finca y el centro Reto, dando una vuelta casi completa a la finca donde el profesor Velarde Fuertes se emplaza todos los veranos para llevar adelante los Cursos de la Granda.
Entroncamos con un carretil y seguimos dirección norte para abandonarlo por el primer camino que se abre a la derecha, que va hacía el Posadorio, donde de nuevo tocamos asfalto. Ello nos lleva a la carretera GO-4, a la altura del lavadero y fuente de La Romadonga, unos metros por dicha carretera que tomamos en sentido Avilés para dejarla a la altura del cartel del pueblo antes citado (15 km) para bordear por la ladera norte Cardo y acompañar durante unos kilómetros el riachuelo de Vioño.
Se cruza de nuevo el carretil que viene de La Romadonga y por un entramado de caminos y carretiles asfaltados llegamos de nuevo a la AS-238, a la altura de La Pedera. Seguimos por el eje que va a Vioño por la GO-10 hacia Ferrera.
El ritmo se hace intenso, sin ser agobiante. Atrás quedan los paisajes industriales y depauperados de Valliniello. A partir de aquí nos adentramos en zona más costera, yéndonos hacia Lloreda, donde abandonamos el asfalto para entrar en las inmediaciones de El Campo y La Granda, tras cruzar de nuevo la AS-238.
A la altura de la Llosa de Figaredo nos damos de bruces con la playa de La Aguilera y nos vamos en dirección al Molín del Puerto (27 km), donde se pueden degustar unas estupendas «llámparas», solo superables por las de Casa Nicasia, en Argüero.
La verdad es que cambia la cosa un montón de hacer la ruta en un sentido o en otro. Siempre bajamos al Molín y ahora nos toca subir por el nuevo sendero recién desbrozado, pero aún así debemos hacerlo a pie, pues la rampa no permite su remontada, al menos montados sobre las trotonas.
Bordeamos por los caminos de propiedad marítima de puerto Llampero y la Punta del Infierno, donde el mar bate con notable estrépito. La dirección a seguir es clara: las viejas instalaciones de Ensidesa que afean el paisaje, al pie de las cuales el paisanaje nos explica que tanto la playa de Portazuelos como la de Riba Panchón fueron cubiertas por los escombros y escoria de la siderúrgica avilesina, que se ve aún ahumando al fondo aunque ahora bajo la bandera de Arcelor.
Pasamos por detrás de la horrible nave y nos adentramos en los estrechísimos senderos de pescadores que recorren el borde del Cabo Negro. Son divertidos pero para no perder de vista su trazado y su firme, pues un descuido puede tener consecuencias terroríficas. La verdad es que «presta rodar por estas latitudes». Se puede también rodar por un poco más al interior sin exponerse tanto, pues hay caminos más anchos y pequeñas carreteritas, y eso debemos hacer si se va con gente poco experta o con miedo.
Seguimos pues, por los senderos hasta la Punta del Horno, entroncando con el asfalto que dejamos en Cañaliques, unas casas antes de llegar a Otero, donde arranca la subida hacia Las Casas de Xagó. Subida que ya se me atranganta un poco, pero aún así consigo pedalear a mi ritmo hasta lo alto para después dejarme caer con el resto del grupo hasta Xagó para salir por la cuesta hacia Nieva, cuyo repechón se hace duro.
El ritmo sigue fuerte para ir hacia Punta Forcada y seguir hacia Punta Vidriera, haciéndonos uno con la retorcida costa avilesina y enfocando de esta manera la ría de Avilés por la Ensenada del Arañón, donde se puede contemplar el barco recién embarrancado, que llama al desguace.
Se enlaza de este modo con la AS-239 para bordear la playa de San Balandrán y meternos en Zeluán por la Barquería, pudiendo dejar por unos metros el eje asfaltado que une Avilés con el faro de San Juan de Nieva, que a estas horas tiene un tráfico denso.
Lo cierto es que estos kilómetros desde el Faro de San Juan empiezan a ser duros en todos los sentidos, pero como el vehículo lo he dejado en Los Canapés, no hay otra opción que ir hacia el punto de salida, retomando de nuevo la trama urbana y dejando atrás las bulliciosas aguas del mar Cantábrico, que hoy batían con fuerza y vigor y que se han cobrado algunas vidas de pescadores en estas últimas semanas.
Una bonita ruta que es preferible tomarse con un poco de calma, pues los escenarios así lo requieren.

Tipo de ruta: Circular.
Salida y llegada: Avilés.
Longitud:47 kilómetros.
Horario: 3 horas y 30 minutos.
Puntos de paso: Corugedo-La Granda-Romadonga-Molín del Puerto-Pta del Infierno-Cabo Negro-Playa de Xagó-Faro de San Juan.

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