Rutas BTT

Pedaleando por la costa naviega

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Navia - Asturias

La franja litoral asturiana ofrece al ciclista de montaña toda una gama de recorridos, entre los que destaca el tramo entre Puerto de Vega y Navia, con parajes singulares como la reserva de Barayo

Oviedo, Víctor GUERRA
La costa asturiana ha sido y es fruto de varias actuaciones que tienen como fin articularla como un atractivo balcón hacia el mar Cantábrico. Obras como la tabicación que hizo en su día el Ministerio de Fomento, con el señor Cascos al frente, que nos niqueló buena parte de esa franja costera a base de asfalto y escaleras.
Pasando por las actuaciones del Principado de Asturias, que no se ciñe tanto a la zona mareal y utiliza de forma más racional el terreno y las infraestructuras viales públicas aledañas a la rasa costera para ir articulando el famoso GR E9, que va por trozos pues parece que el «afoguín» de llevarlo adelante está como sumido en el olvido.
En medio de esa barahúnda de actuaciones, que a la par se van haciendo viejas por falta de mantenimiento y atención como ya sucede en el tramo de Busto, están esos otros tramos casi salvajes que se han quedado medio aislados, como es el caso de la costa naviega, que a día de hoy buena parte de ella se mantiene semivirgen.
Hace unos dieciocho años el Club de Montaña Peña Furada puso en marcha la famosa ruta naviega para senderistas. Hacerla en BTT era toda una aventura por la falta de pasos adecuados entre algunas zonas o por la escasa adecuación de algunos tramos, por el avance de los cotoyales. Ahora, con un trabajo mínimo, sin apenas desmalezar nada más que lo elemental y necesario, tenemos un eje costero que va desde Navia a Puerto Vega.
En verano la citada ruta cuenta con más presencia peatonal y en algunos tramos es difícil que cohabiten usos como el ciclismo y el senderismo, por lo cual desde esta columna aconsejamos evitarlo en las estaciones estivales y sobremanera los fines de semana.
Puestos ya en marcha con la ruta el punto de partida para los ciclistas bien puede ser Puerto de Vega o Navia, aunque en esta ocasión fue esta última localidad la elegida para abordar la ruta naviega, con la idea de hacerla de ida y vuelta.
La zona de salida, en nuestro caso, fue desde el Puerto de Navia, donde tomamos la carretera que nos lleva hacia la parte última de la ensenada naviega, la cual recuperó en su día el francmasón y notario naviense Rafael Calzada.
En una época como ésta, en la que no hay nadie por la senda costera, nos podemos permitir el lujo de ir por el paseo marítimo, cruzar el amplio puente sobre la playita La Poza y acabar al pie del Mirador de Peña Furada, para llegar hasta él desde la parte baja. Ello nos obliga, como es preceptivo en Asturcón BTT, a echar la bicicleta al hombro para salvar el pequeño rocallón y subirnos de esta manera al morro que domina toda la bocana de la ría de Navia.
Una vez en el mirador, tomamos el pequeño sendero que nos lleva por encima de la playa del Moro. Se denomina de esta manera porque un moro residió en la zona en tiempos de la guerra civil, lo cual demuestra la sensibilidad que tenía al escoger tal enclave para sus meditaciones y rezos de cara a la Meca.
El sendero va bordeando la rasa entre pinares y eucaliptales jugando con la orografía, lo cual arroja un recorrido juguetón y divertido por las pequeñas trampas que nos ofrece el trazado: cambios de rasante bruscos que a veces nos pillan desprevenidos con el desarrollo o raíces que se cruzan en nuestro camino y que pueden dar con nuestros huesos en la tierra a poco que nos descuidemos, amén de las escalinatas y pasarelas que existen en el recorrido y que son una diversión total para los más técnicos.
Es éste un recorrido que los trece del grupo vamos devorando a buena marcha. Ante la Punta La Barra doblamos por el sendero para entrar en la zona de la Xuyan y la Valleira, y dar vista de esta forma a la playa de Coedo, cruzando la pista que viene de Andés.
Lo que llama la atención en el recorrido es la señalización, muy minimalista, y que en parte hurta los pictogramas de los PR de la Federación de Montaña del Principado, aunque en este caso los altera en la colocación, pues el blanco ocupa el lugar inferior y el amarillo se encuentra arriba, que es justamente al revés de cómo indica la FEMPA. Cuestión que debiera erradicarse o colocar otra señalización distinta para no inducir a error a los usuarios.
De todas formas, el recorrido está bien señalizado, con los puntos justos y con una traza bien construida y diseñada que nos permite salir de Coedo por zonas de trazado ancho que utiliza los caminos forestales para seguir la rasa, de la que nos distanciamos unos metros para acercarnos a la Fuente de Las Cortías a tomar agua. Retornamos a la senda que bordea la Punta del Castrillón, aunque el sendero nos lleva un tanto alejados de los acantilados.
En algunos puntos se deben tener en cuenta los escalones, que están hechos para el senderista, pero no están pensados para el ciclista; debiera pensarse en él y dejar a un lado de estos escalones unas pequeñas rampas por las cuales poder descender si se quieren bajar esos tramos empinados. De este modo preservamos el medio y la seguridad de los usuarios. El sube y baja de la ruta y los cambios de ritmo nos obligan a trabajar el desarrollo y los centros de gravedad, tanto nuestros como de la bicicleta, en una bonita conjunción psicomotriz, tan bonita como interesante.
De esta guisa ganamos la impresionante playa de Frexulfe, que es monumento natural y que conforma con la desembocadura del río Piñera y la zona dunar un estupendo lugar para ir leyendo los diversos paneles de los recursos de la zona que se enmarcan en el Parque de la Prehistoria.
Cruzamos la carreterita que viene del pueblo de Fexulfe y nos vamos unos metros hacia el interior para bordear la bocana de la ría de Piñera y seguir hacia el puerto de los Panos y los salientes de Poyales y Gamonedo.
Don Pedro Cuervo, «el Infatigable», comanda en esta ocasión el pequeño pelotón, aunque se viene atrás para disfrutar de la cola y los haceres fotográficos de los que cerramos la fila bicimontañera, que la componen el que suscribe y Javier Gómez.
Puerto de Vega se hará presente a través de una entrada por la parte alta justo ante la puerta de la ermita de la Atalaya. Desfilamos por delante de la urbanización «Francisco Franco» y seguimos bajando hacia la ensenada de acogida que es el puerto de Vega.
La villa jovellanista y de Santa Cruz del Marceado bien merece parada y fonda. Por ganas, no quedó probar unas raciones de pescado, pero Pedro Cuervo y Marco, comandante en jefe del grupo de riosellanos «apegados» a Asturcón BTT, empezaron a meter caña para reemprender la ruta, que hicimos subiendo por el balcón de la bocana hacia Punta de Castro y de Romanellías. Eso nos permitió entrar en otro paraje significativo cuando doblamos El Cuerno y desembocamos en la playa de Barayo, reserva parcial de la biosfera y un espacio singular dentro de la rasa costera asturiana.
La desembocadura del río Barayo nos ofrece un juego trialero al seguir por un lateral de la riega que va a buscar el pozo del Fero, tras unos pasos delicados con raíces sobre la zona fluvial, en los cuales el señor Cuervo aterriza de forma peculiar.
La vuelta la hacemos, en parte, por las carreteras locales hasta Puerto de Vega, desde donde retornamos hacia Navia. Eso sí, a toda pastilla, pues al riosellano y «boss» Marco le entró la prisa. Además, no sé por qué razón pero la vuelta se hace muy rápida y si acaso más divertida, con otras vistas y otros encantos que espero puedan disfrutar.

Tipo de ruta: Circular desde Navia.
Recorrido: Navia-Frexulfe-Puerto de Vega-Barayo
Longitud: 50 Km.
Horario: 4 horas.

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