Rutas BTT

Entre Llanes y Ribadesella

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Llanes - Asturias

La ruta discurre a caballo del GR E-9 y el Camino de Santiago, entre lo espiritual y lo profano

Oviedo, Víctor GUERRA
La idea inicial de la ruta era rodar con los compañeros de Asturcón BTT, y alguno más allegado a este decano club ciclista, todo el tramo que va desde Llanes hasta Colunga. Sin embargo, uno propone y, en este caso, la climatología dispone. Esa fue la razón de que algo que debía concluir en la playa de la Griega, haya tenido que darse por finalizada en Ribadesella, pues la abundante lluvia arrugó a más de uno.
Partimos tras un merecido café y tortilla de la buena en Llanes, camino del nuevo tramo del sendero costero, que por más que se anuncia es difícil encontrar su cabecera. Al menos a nosotros nos costó un poco, por lo cual optamos por tomar el paseo San Pedro adelante, con la idea de que nos toparíamos con ella en algún momento.
Tras subir el tramo obligado de escaleras nos plantamos las quince unidades ciclistas en pleno paseo San Pedro a la temprana hora de las 10 de la mañana de un domingo de noviembre. Había pocas almas por la zona, lo cual nos permitió desparramarnos por todo el paseo para tomar bonitas vistas, tanto de la franja marítima como de las sierras prelitorales, cuyas cumbrales de las sierras del Cuera y del Mazucu se recortaban en el horizonte. Sobre ellas pivotaban negras y amenazantes nubes.
Concluido el trazado del paseo enfilamos los senderos de pescadores por encima de Malzapato, buscando las altozanas praderías de la La Talá. Observamos la villa llanisca desperezarse a la vera del Soberrón, el picacho donde dicen que habitaba una hermosa mora.
A la altura de los islotes de Poo de Llanes decidimos dejar los serpenteantes senderos costeros, llenos de pequeñas trampas, saltaderas, para bajar en dirección al blanquecino trazado del E-9, que busca el bucólico lugar de Niembro.
Conectados con el sendero y su señalización, que ya presenta algunos actos de vandalismo, enfilamos hacia la playa de Poo para girar a su altura al sur, en dirección al pueblo. No se llega a entrar en él, puesto que la señalización nos dirige por su borde occidental para cruzar la riega La Vallina y tomar rumbo Norte hacia la playa de San Martín.
El trazado me recordaba a las interesantes pistas de Velo-Route de Suiza, ya que nos permitía rodar a buena velocidad, por la buena traza del sendero y su marcaje. Éste, en algunas ocasiones, es algo equívoco, pues tan pronto nos indica la dirección a las playas como otras direcciones. Al final vimos que hay como dos trazados, uno más costero y peonil y otro más hacia el interior con carácter más ciclista.
Pasada la playa de San Martín, aunque un poco alejados de ella, el sendero nos mete de lleno en Celorio, cuyo pueblo atravesamos en toda su longitud. Los kilómetros van cayendo y ya llevamos ciclados unos 6.
Se atraviesa Celorio y su zona turística, un tanto afeada por tanto desaguisado urbanístico, y se toma la dirección a La Mota desembocando en Barro, para darnos de bruces con la ensenada de Niembro y su iglesia y cementerio marino. Una estampa bucólica donde las haya.
A esta altura de la ruta surgen dos alternativas: o bien seguir por el Camino de Santiago o proseguir por la ruta que sube por Niembro hacia el Cerro Castiello, que nos ofrece unas interesantes vistas sobre la mítica playa de Torimbia. Una vez vista ésta se prosigue por la pista que sube hacia las antenas de telefonía para rodar por la cumbre, pudiendo observar desde esta atalaya la rasa por la que discurre el Camino de Santiago. Es una pena, pero nos hemos olvidado de acercarnos a la basílica de Santa María en Llanes para contemplar el templario mostrándonos su enseña.
Tras rodar unos metros por lo alto del cumbral toca bajar a bocajarro hacia el monasterio de San Antolín de Bedón, a cuyos pies nos acercamos para contemplar el solar de cerca y los lugares por los cuales deambularon los monjes benitos.
De nuevo en ruta, proseguimos por el paseo nuevo que se ha hecho en la zona de la playa de Bedón, pudiendo entrar de forma cómoda en Naves con casi 11 kilómetros de rodadura. Aunque la ruta no parece excesivamente dura, las piernas van acusando los pequeños remontes que poco a poco suman metros acumulados.
El cambio de tercio en el guiado de la ruta, que desde Niembro lleva Ángel, de Ribadesella, nos propone de nuevo abandonar por unos instantes el camino santiaguista y subir en dirección sur a la vera de la Riega Somera hacia las inmediaciones de la Ería de Carriles. Es el punto más alto de la ruta, a unos 214 metros de altitud y tras haber recorrido unos 13 kilómetros.
Entroncamos en este alto collado con una pista que viene de Carriles y nos echamos por el ramal derecho en pleno descenso. Unos metros más adelante nos volvemos a desviar hacia la izquierda, dejando la pista principal y metiéndonos a fondo en la bajada, la cual presenta tramos comprometidos. Gracias a la pericia del personal éste baja sin problemas cerrando la cola: Sirgo, Jorge Alperi, Roberto G. Riego y el que suscribe. Como punta de lanza, Muñiz, Carlos alias «Fierros», Ángel y Ovidio.
Tras la bajada se empalma con la carretera de Carriles para tomar la dirección hacia el entronque del Camino de Santiago a la altura de la finca y casa solar del conde de la Vega del Sella, entrando de este modo en la población de Nueva. Núcleo que cruzamos para desviarnos en la mitad del pueblo a la derecha y bordear la Ería Nueva, entrando de este modo en el camino de servicio de la autopista, que nos permite llegar sin problemas a Piñeres. Giramos posteriormente hacia Silviella y ya de nuevo por el trazado del Camino de las Conchas viramos hacia la aldea de Belmonte, poniéndonos paralelos a la vía del Feve, para entrar en Cuerres, camino de Toriellu.
A partir de este punto va a ser esencial la señalización santiaguista por el laberinto de caminos existentes entre la franja marítima y la linde que ofrece la carretera Nueva-Ribadesella. Ello nos permite rodar sin muchos problemas, aunque los pequeños repechos a la altura de Meluerda no dejan de sorprendernos, al igual que la lluvia que al final ha hecho acto de presencia. El fatigado pelotón está obligado a sacar las chaquetillas de agua, y de esta guisa llegamos a Ribadesella entrando por la zona de La Atalaya.
El obligado refrigerio del mediodía tiene sus encontronazos, pues descubrimos un lugar ideal al cual nos dirigimos, la terraza del restaurante La Guía, frente al mercado. Allí nos dicen que nada de atecharse a comer el bocata, ni aún tomando unas bebidas y alguna que otra tapa, lo que nos obliga a emigrar en busca de otro refugio y a tachar de nuestras listas tal figón. Qué diferencia con Suiza, donde los establecimientos más notables tienen a bien habilitar zonas para los menesteres de los deportistas que transitan por sus redes senderistas y ciclistas.
Dado el aguacero, el personal se arruga. Se vota la propuesta de seguir la ruta o llamar al autobús y esta última opción gana para alegría de «Morcín», Paco Chabolos y algún otro que ahora no recuerdo. Dejamos para otro día los 25 kilómetros que nos restan hasta la playa La Griega, entre las tierras de Colunga y Lastres

Tipo de ruta: Longitudinal, con salida en Llanes y llegada en Ribadesella.
Recorrido: Poo-Celorio-Naves-Nueva.
Longitud: 37 kilómetros.
Horario: 4 horas.
Desnivel de subida acumulada: 1.136 metros.

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