Rutas BTT

Por los alrededores de la Ruta del Oro

3 votos

Tineo - Asturias

Rodar por Navelgas y Naraval es una de las sorpresas que te da la vida

Oviedo, Víctor GUERRA


Lo cierto es que uno propone y la climatología dispone, y así fue cómo, saliendo una fresca mañana de Villaviciosa camino de Grandas de Salime, para rodar por la ruta de Pousavadelle, la cosa se fue al traste: la subida por el puerto del Palo concluyó con una buena rociada de nieve que nos devolvió de la burbuja de este desquiciado cambio climático a la realidad del crudo invierno que nos presentaba en esta ocasión este famoso puerto que se halla entre Pola de Allande y Grandas de Salime.


Con dos horas largas de viaje no nos apetecía dar la vuelta y, puestos a pensar, se nos ocurrió abordar la Ruta de Oro. Así que dimos vuelta a nuestro furgón donde pudimos y nos encaminamos a Navelgas.


Como es de suponer, ni un alma por la calle, la oficina de turismo cerrada y las indicaciones brillando por su ausencia. Me acordé de Linares y su eficaz propaganda de Navelgas. Al final dimos como pudimos con el rumbo acertado que nos llevó a la Ruta del Oro.


Dicen que el que espera desespera y eso fue lo que nos pasó, pues creíamos a pies juntos que el vendaval amainaría. Pero, si en el puerto del Palo tocaba nieve, aquí, en Navelgas, la cosa iba de aguacero. O sea, que tras esperar un buen rato nos enfundamos en las chupas y botines de goretex y con los maillots largos de «windstopper», lo cual, al menos, nos aseguraba un par de horas cómodos, nos pusimos en marcha.


Salimos con los perniles en frío por la carretera AS-219 dirección a Naraval, en leve subida e intentando coger calor entre tanto aguacero. A los 500 metros de la salida, antes de llegar a una gasolinera situada al pie de la citada carretera, nos desviamos por la derecha por un carretil asfaltado que también en leve subida nos colocó en el área recreativa que da paso a la Ruta del Oro.


La primera, en la frente. Ya habíamos intentado conectar vía telefónica, ya que la Oficina de Turismo no funcionaba, con alguien que nos diese alguna información complementaria sobre tal sendero, marcado como PR.AS-195. Nadie nos supo dar explicación alguna y el panel de inicio de la ruta no indicaba absolutamente nada; ni perfil, ni longitud, ni horario, nada de nada. Vamos, que la ruta podía tener dos kilómetros o tropecientos.


Eso sí, explicaciones sobre el tema del oro, las que se quisieran. ¡Ah! perdón, se me olvidaba: el citado panel indicaba que estábamos en presencia de una ruta para bicicleta, pues allí se expresaban los pictogramas de BTT exportados de Francia y que aquí cada uno adapta a su gusto y manera. En este caso, el fondo de los pictogramas era azul, sin que se sepa a qué responde el que unos estén en rojo y en este caso sean azules.


Fuera como fuera, la primera subida se intentó ciclar, pero la pendiente y el estado del sendero nos hizo, a unos primero que a otros, echar pie a tierra. Por momentos el estrecho sendero dejaba paso a zonas bonitas y pasos trialeros que en un «pis pas» nos dejaron ante la mina, lo cual nos indicó de que aquello era prácticamente toda la ruta y que había poco más. Por ello nos aventuramos en medio del diluvio casi universal, tras tanta sequía, a salir de la zona de la bocamina aurífera y seguir por la derecha. Ante nosotros, un ramal que presentaba un aspecto más ciclable y que va al rumor de la riega de la mina, que más que un rumor ya eran auténticos rugidos a eso de las 12 de la mañana.


Tras el tramo en subida desde la mina entroncamos con la carretera de Naraval, sobre la que viramos a la derecha para dejarla en la primera pista que encontramos de nuevo a la derecha y que sube lentamente hacia El Tombo. Nos pareció que si doblábamos en una especie de altozano a la diestra, en dirección al mítico pico de la zona, la excursión podía resultar finiquitada, por lo cual preferimos seguir rumbo NE, rodando por los cómodos caminos que suben ladeando el citado promontorio.
Los caminos recién desforestados, en algunos tramos, nos permitían rodar a gusto por las laderas de la sierra de Valbón. Llovía a mares, pero no hacía frío, y la ruta escogida al azar nos permitía vislumbrar paisajes, pistas y caminos que requerían otra visita para articular una buena ruta.


La cómoda senda nos iba llevando por caminos en ocasiones invadidos por el cotoyal hacia el Este, mostrándonos la retorcida geomorfología que ha ido labrando el río Naraval. Al otro lado de nuestra ruta, el barranco sobre el río, la Veiga La Piniecha y la Veiga La Simona por debajo de Chanu La Ubia. Todo ello enlazado con pistas y caminos que invitan a un ciclado más reposado y evidentemente con mejor tiempo.


Bodearmos tras unos kilómetros no ya el Tombo, sino la Peña El Águila, a buena altura sobre el fondo del barranco y dando vista a otra ribera, es este caso, a la del río Esva. Continuamos virando ya por zonas altas pero planas dirección al abierto Valle del Ese, aunque a la altura del Picu Riañín se nos presenta la disyuntiva de hacer una bajada sobre un pueblo que después identificamos como el de Ese. Dado que carecíamos de cartografía, pues el único mapa que llevábamos era el del GPS, y apenas sí conocíamos la zona, viramos en redondo sobre el Pico Riañín.
La citada pista que rodea tan minúsculo promontorio nos devuelve a la misma dirección que traíamos, pero unos metros más abajo. Ahora sí que las pistas y caminos sobre la otra orilla del río Naraval se presentaban más nítidos en medio de la cortina de aguacero.


La pista, con mejor firme pero con unos charcales que nos sobrepasaban el tobillo, se dejaba ciclar, pues la deforestación es evidente en el monte La Faya. No vimos ni una de éstas, tan sólo quedan escuetos bosquetes de pino que se extienden hasta el Vache la Feltrosa. Un poco más allá volvemos a encontrarnos con la pista de subida. Volver por el mismo lado no nos seducía nada, con lo cual en el mismo cruce nos echamos por el bosquete de pinos abajo con miedo de acabar en ninguna parte.


La suerte o la intuición nos permitió entroncar con una pista más franca que nos llevó valle abajo hacia las amplias pistas de concentración parcelaria de Naraval y que cruzan la llanada de La Sienra. Apenas si entramos en Naraval, pues damos vuelta nada más entrar en el pueblo para tomar de nuevo la AS-219 y abandonarla en dirección a La Casa Ríos, a la cual se sube por una rampante pista de nueva construcción que nos deja ante el enorme caserón de Ríos, aparentemente medio abandonado.


Pasamos por delante de sus impresionantes fachadas y seguimos por amplios caminos acompañando a la carretera AS-219 en su subida, pero alejados de ella. Los caminos, aunque encharcados, se dejan ciclar a buen ritmo, a pesar de que el frío empezaba a hacer mella en nuestras partes más sensibles, como son las manos y los pies.


Carlos Coelho marca el ritmo, como casi siempre, y me espera en el entronque con la carretera que viene de Buisán. En este punto nos aventuramos por una pista en la que terminamos enfangados. Media vuelta y tomamos por el ramal asfaltado que habíamos cruzado, pero seguimos en dirección de bajada para entroncar de nuevo con la AS-219, por la que rodamos unos metros para desviarnos de nuevo unos metros más adelante. Y mira tú por dónde que damos de nuevo con El Calero, que se halla en medio del PR 195 de la Ruta del Oro. De ahí, ya en bajada, hacia el área recreativa desde la que habíamos iniciado tan típico sendero.


Ahora no nos quedaba nada más que bajar a Navelgas, cambiarnos y mirar dónde comer. Pero, ya se sabe, ante tanta incertidumbre y desconocimiento preferimos dejar la cosa de comer por la zona para otra ocasión y nos fuimos directamente, como los perros que acuden a donde les dan cariño, o sea, al buen yantar que nos ofreció la excelente guisandera de la parrilla Casa Vicente, en El Peligro. Loli, al frente de su fogones y parrilla, nos deleitó con un chosco, un buen pote y unas costillas y, para rematar el día, un delicioso y aromático café de pote. Ahí queda para envidia de Paco Bercial, que remata siempre sus rutas con comilona.


De esta manera concluimos una aventura que nos ha abierto las puertas de una zona que no conocíamos, al menos a lomos de la bicicleta, y que promete ser parte cualquier día de una de estas entregas sobre rutas de BTT. Prometido
 
Tipo de ruta:
Circular, con salida y llegada en Navelgas.
Recorrido: Área recreativa de Navelgas-Pico del Rianín-Naraval-Mina de Oro.
Longitud: 14 kilómetros.
Horario: 2 horas.

Galería de fotos

Mapa

Actualidad

La hostelería de Cimavilla se mete en el Arcu Atlánticu con tapas singulares

Bares y restaurantes ofertan tapas y menús especiales

El Intercéltico arranca con catas de sidra y música bretona en Las Meanas

El festival albergará hasta el domingo a 300 músicos y 20 bandas internacionales

Manuel Ruiz de Bucesta.

La radiografía del Camino de Santiago a su paso por Asturias, esta tarde, en el Club

Rosa de Arquer hablará el miércoles de cómo sobrevivir al estrés que generan las vacaciones El jueves, charla sobre el origen de Oviedo

Encuentra los eventos de