Rutas BTT

Rodando por la Sierra de Ques

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Nava - Asturias

El entorno tiene un sinfín de rutas y de posibilidades para las que se requieren destreza y potencia física.

Oviedo, Víctor GUERRA
Me lo había comentado mi amigo Roberto G. Riesgo, que tenía a su vez una serie de amigos ciclomontañeros con los que rodaba y que en esta ocasión tenían prevista una ruta por las cercanías del lugar donde habito, lo cual me venía de perlas para estos extraños días de puro aguacero.
Así fue como me presenté en Carancos, punto de partida de la ruta, donde me encontré con el amigo Sirgo, el citado Roberto, Luis, Marcelino, Juan, Vidal… y así hasta completar unas ocho unidades. Nada más verles las pintas, a pesar de la que ruta sólo tenía 30 kilómetros, el tipillo fino de escalador de algunos componentes, ya me daba en la nariz de que aquello podía ser duro.
Salimos de Carancos, tras cruzar la carretera nacional y tomar en dirección a Mures, todo ello por la carreterita que sube hacia Villarriba. O sea, un buen calentamiento para las piernas, que estaban como témpanos. Pasamos a Villabajo para girar dirección sur, valle abajo, en dirección de nuevo a la carretera N-634 a la altura del bar E Rabión. Giramos a la izquierda y, antes de bajar hacia Cayón, nos desviamos hacia la derecha para entrar en los viejos caminos señalizados por el primer programa «Leader» del Oriente. Hasta aquí cumplíamos una vuelta de unos 4 kilómetros en apenas media hora de ruta.
Tras abandonar la ladera norte de Mures, aún me pregunto qué significado tenía hacer la ruta por estos lares. La explicación es fácil: contemplar los viejos estilos indianos de las construcciones, que siempre tenemos vinculadas a la zona llanisca. Este bucle se puede obviar tranquilamente para salir de la zona de la Nave que hay en Cayón, ahorrándonos unos 4 kilómetros.
Tras entrar en la amplia pista, el ritmo del grupito, pese a la subida, no baja la cadencia, situándose en una media de unos 10,7 km/h. Lo cierto es que era demasiado y alguien terminaría pagando las consecuencias. Algo así ya había pasado en Nogalendo.
La pista, sin pérdida alguna, nos va dando vistas sobre la zona de Ceceda y la marina, que presenta un aspecto de buen tormentón. Los «velocirraptores» de la Cuenca siguen a toda pastilla camino del collado La Muezca; atrás vamos dejando Rodiles, el Pico la Cruz y el de la Cabra, dando vistas al valle de Bierces.
El ritmo se relaja a la altura de La Muezca, tras un breve descanso, situándose en un promedio de unos 6,5 km/hora que para una pista que apenas si tiene descanso en la subida se hace cómodo rodar por estas amplias pistas de cuarcitas.
Una vez arriba, a una cota de 650 metros, bordeamos por la vertiente sur los picos El Cabeza y el Mayor, para dejar el rumbo Oeste y virar dirección Sur en dirección a la Collada La Maza, punto al que retornaremos dentro de unas horas. Hasta este momento hemos cubierto unos 12,6 km. en una hora y media.
Se sigue por la pista adelante enhebrando el límite concejil entre Nava y Piloña, para virar a la izquierda a la altura del kilómetro 13 y bajar paralelos a la riega de Traslapeña en dirección a Labayos, kilómetro y medio de bajada donde las pastillas de Roberto humean y a las mías se las va comiendo la arenisca.
En la carretera PI-1 viramos a la derecha para entroncar con la PI-2 y virar a la izquierda en dirección a Arenas. Antes, en Guzmián de Abajo, abandonamos el carretil en medio del aguacero para subir por una empinada rampa de hormigón hacia Cobayes.
Ante unas cuadras que dejamos a la izquierda, cogemos un camino que tiene buena pinta, pero que presenta una subida técnica que prácticamente no dejamos hasta llegar a La Acebedal. El agarre de las cubiertas es excelente, aunque ya en lo último las piernas no dan más de sí. O sea, como el resto del grupo, a patita, entronque con pista, dejamos la que baja a Melendreres y seguimos por la pista adelante en dirección al Pico La Coroña, pasando por el Llanu del Arcu. En este punto se puede tomar por la pista de la derecha por los Xerros de la Muda para llegar hasta El Campu la Unquera, adonde llegamos tras subir un buen trecho.
El desnivel acumulado se acerca a los 1.200 metros y comienza a pasar factura al grupeto de ciclomontañeros, que alterna subiendo hacia el Campu, bien a pie, bien en bicicleta, y además al desnivel acumulado hay que sumar que no en vano hemos pedaleado unos 22,3 kilómetros en unas 3 horas y media.
En el Campu la Unquera se puede bajar directamente hacia Les Cuerries por el Cardosu y El Corralín. Tal vez ésta sea la mejor opción para aquellos que no quieran enfrentarse a la bajada por zonas boscosas desde Incosa a La Plana la Fastia. Desde Cuerries se puede realizar el recorrido inverso por la PI-2, y desde el punto de entronque de la bajada desde la Collada Maza hasta la carretera PI-1 subir hacia Maza.
Desde esta posición vemos al otro lado profundos valles y laderas que caen a pico, por las cuales se vertebran diversas pistas que suben hacia Peñamayor. Puede ser una buena opción para otras ocasiones.
La opción del Campu hacia el Collado Incosa bordea la sierra Grandas Llanas, lo cual supone una ascensión que a estas alturas del recorrido se hace dura. Llegados a la zona de Incosa y se cierra el bucle virando hacia el Norte por un lateral del Picu Les Xanes, al que llegamos por medio de una explanada para enfrentar la bajada por donde uno puede adivinar el sendero, buscando el nacimiento del Camino Piloñés que se ve a la izquierda por debajo del Pico La Mua y La Verde.
Una vez en el camino, lo que parecía desde arriba que era una subida dura resulta un cómodo camino que se adentra en zonas de pinar que en parte nos protege del aguacero que nos lleva castigando unas cuantas horas. La temperatura ha subido un poco, pues en Incosa nos castigaba con unos 4 grados.
Vidal sufre de tirones y se va pista abajo hacia Ceceda, mientras nosotros continuamos unos metros para desviarnos a la altura de La Regatina o la Muezca de Los Piloños hacia la derecha con 27 km., dejando la cómoda pista para entrar en descenso hacia el Prau del Cabezu y del Leris rumbo hacia la Collada La Maza, para bajar hacia Carancos por la otra vertiente norte de la Sierra de Ques.
En la Collada Maza dejamos la pista que sube y nos vamos por la derecha hacia los collados de La Cebolla y el Raicéu; en éste podemos bajar hacia el Gurugú y desde la zona de Ceceda entrar en Carancos.
Sirgo opta por seguir virando sobre la ladera de la Sierra de Ques, que nos presenta unos duros toboganes que nos hacen polvo, aunque el incipiente sol nos permite calentarnos y ver con claridad el valle de Ceceda. Nuestra pista se nos esconde entre el bosque y presenta en estos últimos kilómetros su cara más dura, cortos pero intensos repechos que en otras circunstancia serían rebasados en un santiamén, pero que esta ocasión nos dejan los perniles hechos un cristo.
Por fin abandonamos la vuelta por la ladera de la Sierra de Ques para llegar a La Sienra y Pedrón, todo ello por asfalto, y concluir de nuevo ante la N-634, sobre la que doblamos a la derecha para pasar por encima del río Piloña y entrar en el recinto de la Estación de Feve de Carancos. Damos así por concluida una dura ruta de 35 kilómetros cubiertos en casi unas cinco horas, habiendo subido unos 1.365 metros en total.

Tipo de ruta: Circular, con salida y llegada en la estación de Feve de Carancos.
Recorrido: Mures, Villarriba, Villabajo, Guzmián, Cobayes y Sienra.
Longitud: 35 kilómetros.
Horario: 4 horas y 30 minutos.
Desnivel de subida: 1.630 metros.

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