Rutas BTT

Los Marineros, en BTT

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Avilés - Asturias

La ruta organizada por el Club Grumar es una aventura en torno a tierras de Castrillón
 

Oviedo, Víctor GUERRA
El año pasado falté a la cita que cada temporada el Club Grumar nos propone, denominada la Ruta de los Marineros.
Esta vez, la novena edición, me apetecía volver a ciclar esta concentración de BTT de carácter no competitivo, que cada año nos plantea nuevas sorpresas y variantes. No es una ruta cualquiera, puesto que a la vez que los ciclistas, salen los senderistas y comparten recorrido durante unos minutos. Es emocionante y muy didáctico ver la cohabitación de usos en espacios tan reducidos como los que hemos tenido que compartir en esta edición por los senderos costeros de la Senda Norte.
Entre senderistas y ciclomontañeros había unos 400 participantes. Los clubes con más representación fueron Karacol y Mammoth, de Madrid. También había maillots variados de Asturias como «Barbón» de Laviana o «Bayer MTB», de la Cuenca del Nalón; y algún que otro maillot de Asturcón o Pelayo BTT.
Se echaban de menos algunos clubes y personajes clásicos en el Mountain Bike, pero me imagino que el hecho de que hubiera otra concentración en Benavente que organiza el Club Lopenta, y que paralelamente se desarrollara la clásica Subida al Mondigo en Ribadeo, restó presencia en los Marineros.
Aun así, fuimos bastantes los que nos metimos entre pecho y espalda los casi 60 kilómetros de ruta (bucle largo) y los 35 a 40 de tenía el bucle más corto, que en general se hizo a buen ritmo, pues creo que el personal ciclista se quedó con la idea de que la ruta era la kilometrada más corta. De ahí que la salida del polideportivo de Piedras Blancas y los primeros kilómetros fueran a un ritmo endiablado, casi siempre capitaneado por los «karacoles».
Salieron juntos y codo a codo con los de Mammoth, camino del primer remojón de pies al tener que cruzar la riega de la Candaliega, un pequeño bucle para volver a pasar por Piedras Blancas rumbo al Norte, camino de San Martín de Laspra, con 7 kilómetros de ruta y a ritmo potente, pues los tramos asfaltados hacían fácil la andadura; pasado Navalón, se dobla en dirección Oeste hacia Arnao, a media ladera, con interesantes vistas sobre el roquedo costero.
Cruzamos un par de carreteras para pasar por encima del cargadero de Arnao y entroncar con la senda norte. Atrás queda el grupo de ciclomontañeros de Barbón, que estrenaban ruta y se van quedando rezagados por distintos problemas mecánicos.
Tras dejar atrás Navalón, y metidos en la senda costera, nos encontramos con los senderistas que nos animan en nuestra marcha facilitándonos el paso por los estrechos senderos.
Quien crea que los Marineros es una ruta fácil se engaña. La experiencia demuestra que es un recorrido exigente que al final pasa factura. Un reciente cambio de cadena en mi bicicleta hace que el plato pequeño no me entre y tenga que andar toda la ruta en plato mediano. Lo cual exigirá más esfuerzo de lo debido.
En el tramo de la subida de Navalón y senda norte coincido con Alba, la alevín, que no va muy a su gusto. Sigo ruta solo, bordeando las zonas costeras, para doblar por la ensenada de Santa María del Mar y entrar en la zona del Puerto por el riachuelo de la Ferrería, que normalmente hacemos de bajada de otras rutas. No llueve, pero el piso anda aún resbaladizo y eso hace que se cieguen las cubiertas, lo que contribuye a que tengamos que echar pie a tierra más de una vez.
Riachuelo arriba, ya se empiezan a encontrar bastantes unidades descolgadas peleando con los triales y los sucesivos repechos. Vamos virando al Suroeste, hacia La Siega, pasando por Vallina y Llantero, y doblando en Santiago del Monte (Ventaniella) rumbo este por fondo de valle para dar vuelta por encima de la Huerta de Castañéu hacia el Atayu y la Revoltosa, y llegar a Vegarrozadas. Cruzamos por la N-632 para subir por la finca del Misterio hacia La Braña y Llodares.
A estas alturas el personal ya no sabe dónde está. Son tantas las revueltas, entronques y desvíos que la desorientación es casi total. Seguimos recuperando unidades y metiéndonos en la parte media del pelotón. Desde Llodares bajamos hacia la estación de Feve de Santiago del Monte y enfilamos hacia el alto del Finso, La Ramera de Arriba, para tomar en La Campa hacia el Prado del Marqués: unos 37 kilómetros de ruta en unas tres horas de pedaleo. Los de Karacol ya se van dejando ver, al igual que la tropa de Mammoth, que se agrupa para ir subiendo hacia Pulide al ritmo de las grandes paelleras que son nuestros grandes desarrollos.
Se ven a muchos tirando de la bicicleta a pie, pues la salida al «sprint» ha dejado sus secuelas y se ven abundantes compañeros con calambres y tirones de gemelo, mientras otros aguantamos la subida como podemos, alternando también en los duros repechos el pateo con el ciclado. Damos vuelta en Faedo hacia la aldea de Truébano, donde tenemos otro avituallamiento, con 42,6 kilómetros (4 horas y 30 minutos).
La bajada se hace bonita tras una subida por bosque hacia Pulide. Los cruces, muy bien cubiertos e indicados, permiten un ciclado casi perfecto. Desde lo alto bajamos hacia La Arena y La Tejera, y tomar el Canal del Agua, tras cruzar la carretera SB-1 y subir a la citada senda o canal del agua, que deja lugar a un estrecho sendero que nos coloca en fila, y más dado que la señalización escasea, y empiezan las pérdidas de los grupos de cabeza.
Pasamos por Riocuevas para enlazar de nuevo en la estación de Feve con parte de la ruta que habíamos traído, lo que nos despista y nos desmotiva, puesto que volvemos a pasar por los mismos lugares pero en dirección contraria, y tras el esfuerzo esa sensación de vueltas y más vueltas no parece gustar en el seno del pelotón.
Seguimos hasta La Braña. Con cada repecho, el personal empieza a preguntar a los controladores si falta mucho para llegar o si las cuestas abajo con imprevisibles repechos ya concluyen. Pero los Marineros, hasta el último momento, nos harán sufrir. Y también las bicicletas, cuyos frenos y transmisiones han sufrido los barrizales y charcales hasta presentar problemas en la transmisión.
Al final, de nuevo en La Braña, enfilamos hacia Piedras Blancas, cruzando por debajo de la autopista y por Folléu y Calamocu, entrando en panda gentes de Bayer MTB, Mammoth y algunos «karacoles». Lo hacemos por Valboniel, camino del polideportivo de Piedras Blancas, punto final

Tipo de ruta:  Circular
Recorrido: Salida y llegada en Piedras Blancas.
Longitud: 58 kilómetros.
Horario: 6 horas.
Desnivel acumulado: 1.820 metros.

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