Rutas BTT

Rodando hacia los fuegos fatuos de Saús

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Langreo - Asturias

Una senda verde recorre un antiguo trazado ferroviario por parajes mineros entre Tuilla y Siero

Oviedo, Víctor GUERRA
Siguiendo una estela de construcciones que está llevando adelante la Consejería de Medio Ambiente nos encontramos con la pequeña senda verde de Saús, que va completando un interesante catálogo de rutas que están a cargo del Ayuntamiento de Siero y serpentean por todo el territorio del concejo. Después de recorrer la Senda de Jovellanos y la de Peña Careses, pasamos ahora por esta plataforma ferroviaria de un trole que se ha terminado convirtiendo en una senda verde.
La etapa comienza en el área infantil de la aldea de La Braña. Punto de difícil localización y muy deficiente acceso y señalización, esta localidad se halla por encima de Tuilla hacia el Sur, y se llega a ella precisamente desde esta población langreana. Por eso lo mejor es el acceso al punto de partida desde Langreo, aunque la mayor parte del trazado pertenezca al Ayuntamiento de Siero. Desde Carbayín es mejor que no lo intenten quienes que no conozcan el laberinto de carreteras de Carbayín hacia Tuilla.
Se trata de una ruta ideal para llevar a los más jóvenes de la casa, para que además de rodar unas horas al aire libre disfruten a su vez sin peligro alguno de nuestra memoria histórica. Ésta se refiere en este caso a la sociología cotidiana de la industria del carbón y lo harán a base de contemplar la existencia de diversos pozos de carbón y sus castilletes o las infraestructuras necesarias para su transporte.
Un sendero echa su trazado paralelamente a la carretera de La Braña hacia Tuilla y lo hace a base de pintura, o sea, con una raya amarilla a modo de arcén, que nos indica a todos, sobre todo a los automovilistas, el espacio singularizado y dedicado a las movilidades peatonal y ciclista.
Al poco de comenzar, pronto se separa nuestra ruta de la finta asfaltada para aprovechar lo que fueron las infraestructuras ferroviarias para uso minero. Lo hace a la altura del Carbayu, que es donde el sendero abandona la carretera y se enfila hacia el túnel de 77 metros de longitud que da paso a la zona del Rozáu y que data de 1892.
Salir del túnel es dejar a nuestra espalda la aldea y las escombreras mineras hoy felizmente recuperadas y darnos de bruces con poblados mineros como el de Tuilla, que se constituye alrededor de una populosa barriada muy típica en el entorno de la minería.
La senda se abre paso en la ladera de Les Peñas, con una altura considerable sobre Tuilla y el fondo del valle, y a medida que avanzamos, la plataforma, protegida con barandillas, nos da acceso a las instalaciones mineras, hoy en parte reconvertidas para uso geriátrico. Comparte en esta parte el sendero el trazado con los carretiles entre Tuilla y Les Peñes.
Los equipamientos mineros se levantan junto a esta senda ocupada en su día por el trole. Y la mina está siempre presente. El castillete del Terrerón, imponente, es hoy recuerdo esquelético de aquella máquina que metía y sacaba mineros en el pozo y recibía inconscientemente nuestras miradas, como si en algún momento temiésemos que dejase de funcionar… Castillete cercano es también el de Mosquitera, aún mayor y comunicado superficialmente con el anterior por la vía del trole que arrancaba de La Braña, tras pasar el corto túnel, cerca del Polvorín, y cuya oscuridad tanto miedo producía. Son espacios reconvertidos en asilo y antes oficinas y antes dormitorios y antes lugar para los «batallones de castigo» de los perdedores de aquella guerra condenados a trabajos forzados.
Poco tiempo más tarde, las instalaciones del pozo Mosquitera se nos mostrarán en toda su grandeza cuando de nuevo volvamos a compartir la carretera que sube hacia Les Peñes.
Por las inmediaciones del pozo discurre el PR.AS 162, pero el nuestro es el PR.AS 218, que huye en algunos momentos de los contornos mineros, pese a llamarse «Senda del Trole», y sigue la citada carretera de Les Peñes para abandonarla en una curva y meterse en una especie de finca. Presenta unos espectaculares repechos de bajada y subida que dan acceso a Les Paxeres, desde donde hay una impresionante vista del castillete de Mosquitera con su polea tipo Koepe.
El repecho de subida a Les Paxeres tiene otro encanto que consiste en atravesar el túnel habilitado por la presencia de diversas casas en la zona, un lugar donde el sendero parece querer desaparecer. Se pasa por debajo del pequeño túnel habitacional decorado con útiles mineros, tras lo cual el PR baja por el acceso hormigonado en busca del lugar de Coruxona. La plataforma del trole, que ocupa el PR.AS 162, se encuentra más abajo y está medio abandonada, aunque también se puede ciclar.
En Coruxona, de nuevo el PR sigue la carretera para enfilar hacia la plataforma del trole que presenta la clásica factura de las vías verdes o sendas verdes, llegando de este modo a las instalaciones del pozo Candil, con su lavadero de carbón y demás galpones ya en plena ruina.
En este punto, el sendero abandona la margen derecha del río Candil para desfilar por la carretera que une La Foyaca con Saús. Un ramal se va hacia La Camperona, pero nuestra senda, ya sin espacio y renunciando a la plataforma del trole y a su túneles, toma senda adelante por el carretil asfaltado con su peculiar línea amarilla al margen de la carretera.
Es un sector con algunos tramos un poco delicados, aunque la presencia de vehículos es mínima y los repechos apenas sí existen. A un lado de la ruta en medio de la vegetación, se vislumbra la estilizada figura del castillete del pozo Candín, en desuso.
Camino de Saús vemos el puente sobre el carretil por el que circula el sendero y que es el eje que une Tuilla con Saús. El viejo puente también presenta también los clásicos desperfectos del abandono. Un poco más allá el valle se abre un poco para volver a cerrarse a la altura del Mechero de Saús, situado en la margen izquierda de la carretera.
Llegar al Mechero de Saús es como llegar al lugar de los fuegos fatuos, pues cuando la noche se cierra es todo un espectáculo ver la llama de mil tonalidades flamear en el pequeño hueco por donde el espíritu de la tierra se escapa. Se trata de un fenómeno natural localizado en el pueblo de Saús, parroquia de Carbayín, que surgió después de un incendio allá por el año 1978 y consiste en una llama perpetua que se filtra entre las rocas que forman en medio de un bosquete de castaños una diminuta cueva. Dicen que la llama llega a alcanzar el metro de altura en sus momentos de mayor intensidad. En un principio se creyó que era un escape de gas grisú por ser una zona llena de minas abandonadas. En la actualidad continúa activa la bocallama y es un lugar lleno de interés para la gente que lo visita.
Unos metros más allá concluye la ruta en una amplia explanada donde se sitúa el panel de final de ruta. Ahora no queda nada más que tras un merecido descanso desandar el trayecto en sentido inverso hacia La Braña, lo cual nos aportará unas nuevas perspectivas de este escondido valle minero.

Tipo de ruta: Longitudinal.
Punto de salida: La Braña.
Punto de llegada: Mechero de Saús.
Puntos de paso: El Carbayu-Les Paxeres-Coruxona.
Longitud: 5,2 kilómetros.
Tiempo: 1 hora

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