Rutas BTT

Por donde camina el oso (I)

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Cangas del Narcea - Asturias

El GR 203 que recorre las cuencas de Ibias y Narcea, toda una invitación ciclomontañera

Víctor GUERRA
Tenía que homologar el GR 203 y la idea de probar si el camino podía ser ciclable era todo un reto. Por un lado, para comprobar si ello respondía a lo expuesto en la guía de apto para BTT y, por otro, para comprobar si se podía hacer al revés de como se plantea en la topoguía de Antonio Alba «GR 23, por donde camina el oso».
La idea inicial era hacer Leitariegos-Alguerdo, unos sesenta kilómetros. No eran muchos, contando que se va cuesta abajo, aunque el hecho de ir solo también pasa factura y finalmente la ruta quedó en Leitariegos-Cerredo.
En Leitariegos lo mejor es empezar en el aparcamiento de la estación de esquí, tomarse un reconstituyente y echarse carretera abajo en dirección a Caboalles. Ojo, a este tramo le faltan las marcas de GR (blancas y amarillas). Se pasa una fuente y un poco más abajo (hacia el punto kilométrico 74) se abre un camino a la derecha que nos mete hacia el Collado Reciello a través del monte del Norte sin mucho problema. Aunque el arranque de la ruta no sea lo más propicio, pues obliga a empujar la bicicleta un buen tramo, diversas revueltas por caminos y grandes pistas se suceden luego hasta llegar a una antigua explotación minera, que hoy constituye una mina escuela, en la zona de Fleitina.
Se bordea la instalación por la parte superior para concluir ante un camino antiguo cerrado. Se prosigue por él en bajada y con una sensación ideal de estar en otros tiempos, hasta que unas revueltas y unas camperas, Los Tesos de Fleitina, nos devuelven a las amplias pistas mineras.
Tras la revuelta y giro con el entronque de una amplísima pista que va a la mina escuela, se gira a la derecha para un poco más allá dejar el camino que va a la Veiga el Palo. Nosotros giraremos a la izquierda por un estrecho sendero, bien marcado hasta un collado, que en su otra vertiente presenta un bajada un tanto trialera, pero fácil de bajar, hasta dar con una amplia pista de mina. Seguimos de frente y en unos metros nos plantamos en el puerto de Cerredo.
El camino prosigue por la otra orilla del puerto. Unas marcas indican la dirección hacia el pequeño promontorio donde se hallan un refugio del área recreativa y una fresca fuente. El camino de bajada hacia Las Corradas es una delicia, aunque pronto nuestro gozo en un pozo, pues debemos virar al Sur para pasar entre el picacho de Entrecastiechos y otro roquedo. Es una zona no muy bien marcada, aunque hay que seguir las huellas de un PR. El camino se va quedando en una estrecha senda y más a medida que doblamos sobre el naciente valle de El Chanetón.
De nuevo hay que empujar en un buen tramo de unos doce minutos sin entender muy bien el giro que nos hace dar el GR 203, pero pronto lo comprenderemos, porque tras ese pequeño esfuerzo nos damos de bruces con un camino en bajada a través de un robledal, acompañando al río Cerredo, que unos cientos de metros más abajo brama camino de Cerredo y Degaña.
Es cierto que estos lares parecen ideales para el oso. El silencio, sólo roto por el rodar entre hojas secas, es lo que se oye. La bajada es espectacular, pero el ir solo hace que tenga que meter freno, pues una caída en estos lugares puede ser complicada.
Poco a poco nos vamos metiendo sin muchos problemas en el Valle de Cerredo, pues las casas ya se divisan desde mucho antes. En Cerredo habremos dado cumplida cuenta de unos veinte kilómetros de recorrido. Recorrido que puede estar bien para quienes no quieran complicarse mucho más, pues ni el desnivel de subida supera los 800 metros ni el de bajada se acerca a los 1.200. Pero como la idea es seguir el GR 203, que puso en marcha el Principado de Asturias y que va camino de San Antolín de Ibias, seguimos con la siguiente etapa que propone la topoguía de Antonio Alba: Cerredo-Sisterna.
La salida de Cerredo se hace desde la misma carretera general, donde se halla el panel de final e inicio de la etapa. Bajamos por la carretera en dirección a Degaña para desviarnos unos metros más abajo a la izquierda siguiendo el curso de la carretera, por tramos un tanto trialeros.
A la altura del Reguero de Prau Montés, el trazado gira hacia el Sur para encaramarse en los Sanguiñales. La subida se deja ciclar a buen ritmo, aunque la señalización no facilita en ocasiones el ciclado, pues al ir en dirección contraria al marcaje no siempre se han resuelto bien algunos puntos. Pero la duda se despeja en breve tiempo.
El camino de bajada por los Angoñales es toda una delicia sin problema alguno, aunque todo el firme del trazado es una alfombra de hojas secas que puede dar algún que otro susto. Casi cuando de nuevo se llega a la carretera Cerredo-Degaña, la ruta vuelve a tomar dirección en ascenso para encaramarse en lo alto de un cruce de caminos. Seguimos por el ramal de la derecha y ello permite afrontar sin complicaciones otra larga bajada hasta entrar en el pueblo de Degaña.
Cruzamos la población en toda su extensión de Este a Oeste y nos vamos por el llamado «camino de la Fábrica», que va por encima del río y está casi todo hormigonado, lo que rompe con el ambiente rural anterior. Las vistas ahora ya son mejores, pues antes las grandes masas boscosas impedían cualquier visión. Algún que otro pequeño repecho y nos plantamos en el pueblo de Rebollar.
La idea de afrontar la tercera etapa, Sisterna-Alguerdo, empieza a verse cruda, no sólo por el horario que llevo de rodadura, al que hay que sumar lo que queda, sino que para mi sorpresa las piernas empiezan acusar la fatiga, lo cual me extraña pues aún estoy en 35 kilómetros de ruta. Esto lleva a pensar que estas etapas de cuesta abajo son más engañosas de lo que uno cree.
En Rebollar cruzamos el pueblo para seguir por el GR 203 y por el PR 109 de la Senda Moura, que mete de nuevo en un mundo rural, pero también presenta su cara menos amable, tramos muy bonitos y otros que invitan a bajarse de la bicicleta. Se cruza la carretera Ibias-Cerredo para encarar el alto del Campillo por detrás. Lo de subir hacia Las Chinas por una empinada senda con mucho desnivel y muy escasa ciclabilidad no es la mejor opción. Para los ciclomontañeros quizá lo sea sea tomar la carretera al alto del Campillo y allí entroncar con la Senda Moura y el GR.
Las marcas de PR 109 y del GR 203 animan con su presencia el proseguir la dura ascensión, que se corona junto a una fuente. Se enfila entonces la descarnada bajada que presenta la Senda Moura al dar vista al Valle de Tablao y Sisterna. Se dobla a la altura de El Campillo rumbo Sur, acompañando a la finta asfaltada de las AS-212, que se cruza para entrar en Tablao y desde lo alto del pueblo llegar a Sisterna por un tramo en bajada que devuelve a la citada carretera, lo que permite llegar a Sisterna rápidamente, eso sí, con unos casi 1.700 metros de desnivel acumulado. Por algo mis piernas flaqueaban.
Aun así, el desnivel de bajada es impresionante y muy bonito, lo cual hace que merezca la pena recorrer estas etapas del GR 203.
La próxima entrega, SisternaSan Antolín.

Tipo de ruta: lineal.
Punto de salida: Puerto de Leitariegos.
Punto de llegada: Sisterna.
Puntos del recorrido: Cerredo-Degaña-Rebollar-Tablao.
Longitud de la ruta: 40 kilómetros.
Desnivel acumulado de ascenso: 1.683 metros.
Desnivel acumulado de descenso: 2.430 metros.
Horario: 6 horas

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