Rutas BTT

El invierno en Morcín

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Morcín - Asturias

Los altos cordales morciniegos ofrecen al ciclista bellas panorámicas de la sierra del Aramo

Víctor GUERRA
El Club Asturcón BTT suele cerrar su calendario anual de actividades con un encuentro entre todos sus socios, activos y menos activos, a los cuales sienta ante un buen menú para confraternizar por unas horas en un ambiente de pura camaradería betetista. Este año le tocó a Juan Carlos, alias «Morcín», organizar no sólo el «desarme» gastronómico, sino también plantear a los socios más activos en esto del pedaleo una ruta de unas tres a cuatro horas como entremés antes de sentarse a la mesa.
La ruta propuesta no pudo empezar mejor para una fría mañana de invierno en la que la escarcha medio se colgaba de nuestros manillares. Saliendo de La Foz de Morcín, el itinerario planteado consistía en rodar por las zonas de Peña Manteca y la sierra de Cuba para bajar de nuevo hacia La Foz y finalizar de este modo la ruta. Los casi cuarenta participantes en esta última ruta del año empezaron tomando la carretera en dirección a Casa Nueva. La alegría de lo llano se acabó a los pocos minutos, pues un giro a la derecha nos llevó hacia las duras rampas de Pradiquín y La Figar.
Es una subida que hace restallar siempre el desarrollo y los músculos, que, dado el frío reinante, agradecen el esfuerzo, pues pronto entramos en calor. Tanto es así que mi compañera de pedaleo, Raquel, de Teverga, me deja en la estacada para irse repecho arriba. Pronto el asfalto nos deja ante un firme de tierra por el que hay que trepar en dirección Sureste hacia el Collado Pando, donde ya el denso pelotón hace esperar al calor de los primeros rayos de sol.
La trepada hacia el llamado Collado Plano, al pie de Peña Manteca, invita a echar la bici al hombro hasta coronarlo debidamente. En este punto, en el que tomamos por unos instantes el cumbral pisando las tierras de Mieres, nos echamos hacia la derecha bajando por una pendiente trialera que hace las delicias de unos y el chirriar de los frenos de otros, amén de algún que otro apretón de miedo, pues la empinada pendiente tiene más de una sorpresa antes de bajar a la trinchera minera.
El carril del plano minero, ya muy carcomido por la vegetación, nos permite de forma más plácida ir contemplando a nuestra derecha la sierra del Aramo tras la soleada cumbre del Monsacro. Pedaleamos con garbo, pues deseamos salir de la umbría tomada por las duras heladas de estos días de invierno.
La trinchera, que tiene unos kilómetros y que va debajo del Pico La Vara y el Mayáu Caneo, busca las solaneras de Fresneal hasta situarse a la altura de Villameri, pero unos metros por encima de este elevado pueblo morciniego. A partir de ese momento, la ruta, que había ido por zonas planas, toma a base de revueltas y una larga subida rumbo hacia el Llosorio y la campa la Braña, entroncando con la pista que viene de la vertiente mierense.
Conectamos de este modo, en lo alto del cordal, con el GR Balcón de Riosa y algún que otro destartalado PR que circula por estas campas. Nuestra ruta más cómoda va por la Campa del Pevidal hacia la Campa Felgueres, ya en pleno cordal de la Segada. Lo cierto es que se hace dura la remontada hasta estas zonas, pero luego el ciclado es de lo más suave y hermoso que existe, pues las visitas sobre las sierras asturianas como el Aramo o la Cordillera son abrumadoras.
Un pequeño descanso para contemplar a unos jinetes que también circulan por estas altas cotas nos permite no sólo observar las evoluciones de los equinos, con quienes compartimos trazado, sino también tomar un aperitivo para recuperar fuerzas. Reemprendemos la marcha abandonando el cómodo cordal para irnos ladera abajo hacia la aldea de Fresnedal. En la bajada, como siempre, el pelotón suelta freno sin compasión en busca de lo cómodo del valle.
Al final, todos llegamos sanos y salvos, aunque alguno con alguna que otra trazada forzada que Muñiz graba incasablemente para deleite de los comensales a la hora de degustar los productos de la tierra.
El aterrizaje en la zona más urbana se hace a la altura de los Bayos, entroncando con la carretera RI-1, que nos lleva por La Juncar hasta el cruce hacia Villameri y La Vega. Viramos a la derecha buscando el soleado poblado de Villameri. Se produce un nuevo reagrupamiento, pues ahora debemos buscar por entre el poblamiento el camino más idóneo que nos permita tomar otro plano minero, que bordea el monte Canales y que discurre paralelo al trayecto de la otra trinchera minera por la que íbamos hacia la cordal de la Segada.
Las heladas han hecho en estas laderas su campamento invernal, pues el manto blanco no es de la nieve, sino de las duras heladas que han ido tomando todas estas cerradas cárcavas. En el nacimiento de la riega de Canales, el plano minero concluye en una amplia explanada para mostrarnos de la mano de Morcín la manera de salir de ese atolladero, lo cual hacemos a través de senderos muy antiguos que buscan los dominios de La Robla. Son tramos trialeros, en tanto que el lienzo de piedras del firme –«el enrollado », que llaman por estas tierras– presenta en algunos puntos una fina escarcha helada. Da grima pasar por encima por miedo a deslizarse ladera abajo. La cosa sale bien dada la pericia de los «Asturcones», muy avezados en estos telares, aunque cada vez los trazados trialeros son menos abundantes en los recorridos.
Poco a poco vamos ganando la parte baja de la riega de Canales, lo cual nos coloca ante los huertos de subsistencia del hábitat minero, situados en los aledaños de La Foz de Morcín. Después de unas pedaladas más en tranquila soledad, bajando a mi aire, sin el sobresalto de frenadas por detrás, me planto en el área deportiva de La Foz, lugar donde finaliza la ruta y donde una reparadora ducha nos coloca minutos más tarde ante las amplias y generosas viandas que nos han preparado en uno de los establecimientos del Valle, siempre bajo la atenta vigilancia de la mítica sierra del Aramo y de la impresionante mole esotérica del Monsacro.

Tipo de ruta: Circular.
Punto de salida: La Foz de Morcin.
Punto de llegada: La Foz de Morcin.
Puntos del recorrido: Casa Nueva, La Figar, Campa Felgueres, cordal de la Segada, Juncar, Villameri.
Longitud de la ruta: 24 kilometros.
Desnivel acumulado de ascenso: 1.450 metros.
Desnivel acumulado de descenso: 1.470 metros.
Horario: 3 horas.

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