Rutas BTT

Del Campu a Infiestu

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Caso - Asturias

La ruta de Caso a Piloña muestra historias mercantiles y arrieras entre la Meseta y la cornisa cantábrica

Víctor GUERRA
Me llegan por diversos medios preguntas sobre por qué siempre coloco fotos de ciclistas y no de paisajes en mi rutas, y la razón es sencilla: los hombres mueren, los paisajes se quedan, por eso frente al esfuerzo y la entrega que hacen cada fin de semana aquellos que me acompañan, o a los que acompaño deseo hacerles un homenaje como ciclistas de montaña. Esta semana vamos de la mano de un abultado grupo de Asturcones BTT al Real Camino de los Casinos: el Sellón de nuevo.
Tiempo atrás habíamos ciclado desde Tarna hasta Caso, ahora quedaba desde Campo de Caso hasta Infiesto, por un camino de arrieros y mercaderías, de cambios y trueques entre la Meseta y la cornisa marítima.
El punto de partida fue la solitaria plaza del «Campu» como llaman a la capital los propios casinos. De ella salimos sin mucha complicación en una soleada mañana camino de Collado Moño, o Moñu, apenas tres kilómetros para ir haciendo pierna rampa arriba a la vez que recogemos unidades que se nos van agregando, la subida se hace a buen ritmo y nos aporta una buena perspectiva del valle del «Campu».
En Moñu, como siempre, los aguilillas del pedal ya llevaban un buen rato esperando a la cola del pelotón, que pronto nos pusimos en cabeza a la hora de reemprender la marcha, pues éramos de los pocos que conocíamos el camino. En Moñu se gira a la izquierda para meternos por el camino que va por la parte baja del monte Monegru hacia el caserío de Les Lleres. Muy pocos en ese trayecto se paran a contemplar lo que en su día albergó a los denominados Malatos (los leprosos): caserío solitario y solemne en medio de una impresionante pradería con vistas a Orlé.
El camino húmedo nos lleva ladera abajo hacia el cauce del río Orlé. Tras una entretenida bajada se llega al pie de la carretera de Bueres-Tanes, se vira a la derecha para en apenas unos metros tomar de nuevo por un camino a la izquierda que en rápido ascenso trepa hacia el pueblo de Gobezanes.
El pueblo sorprende por su belleza. Callejeamos por su entramado retorcido para tomar la amplia pista que sube a Arnicio y que está jalonada por bandas pintadas de blanco y rojo, tal y como procede ante un sendero de gran recorrido (GR), las cuales nos permiten seguir la amplia pista que sube hacia el amplio Valle el Picu. Salvo algún pequeño repecho se hace llevadera y entretenida, pues nos aporta bonitas vistas de los altos cerros que encierran las tierras casinas de esta parte del valle.
De forma fácil llegamos a la Collada de Arnicio, punto muy visitado dadas sus amplias vistas a ambas vertientes: al Sur, la casina, y al Norte, la piloñesa. Tras esperar la llegada de todo el pelotón, pues hay innumerables averías, nos vamos carretera abajo hacia Piloña para desviarnos en el segundo ramal que se abre a la derecha. Y el impulso nos ayuda a subir por la mejorada pista hacia el Collado de la Castañar.
Ya vemos las grandes cuadrasventas como la del Frieru, en las cuales los arrieros se refugiaban tanto ellos como sus bestias a descansar antes de bajar hacia Piloña o iniciar el duro trayecto hacia Tarna. Un camino bien hecho y trazado con desniveles muy ajustados que nos permiten llegar sin mucha complicación al desvío del Tozu (Pandu Cuerres), éste lo marca una cabaña renovada, y una desvencijada señal de madera del GR 102, de las cuales ya quedan pocas. Por el ramal derecho ascendemos tramos algo embarrados, con un regular ciclado que permite ir hacia la Peña la Llinar, punto desde el cual ya vemos la senda del Sellón que se va ciñendo a la ladera de El Forcáu.
En la bajada se observa buena parte del trazado y pequeñas huellas de la vieja traza del camino real del Sellón, a base de minúsculos lienzos compuestos por las grandes losas que lo tapizaban para facilitar el tránsito de las arrierías. En este punto me voy dando cuenta de que hay un desplazamiento de los centros de interés en la práctica de la actividad ciclomontañera. Antes eran los paisajes y su conformación y la forma de verlos desde la bici lo principal. Ahora el acento en parte se está desplazando hacia la adrenalina, la técnica y las trotonas, al menos eso nos demuestra nuestra vanguardia descendedora para la cual el paisaje parecer ser pura escenografía, al menos para un buen grupo de participantes que bajaron a toda pastilla con las bicis integrales, ajenos a la profunda historia del Camino Real de los Casinos, su dificultad y su orografía.
La bajada por en medio de la ladera del Cuetu del Frade, con impresionantes caídas a nuestra izquierda y teniendo como referencia al fondo el pueblo de Moro, son, como decía un joven acompañante, «una pasada». Tras el tramo un tanto complicado se llega a un collado en trinchera que queda a la derecha, el cual nos permite tomar de nuevo otro tramo en descenso por firmes más cómodos hacia los restos de la ermita del Sellón, que apenas si llaman la atención de los ciclistas. Vamos a comer a la cumbre del pico Sellón mientras contemplo los restos de la ermita imperando sobre el valle.
Dejamos las soleadas cumbrales del pico la Ceniza y la Muezca para rodar por unos momentos por la vertiente que da al valle de Espinaredo, para volver de nuevo a la vertiente de La Marea, que es la que llevamos casi todo el tiempo con la referencia de Peña Mayor, al fondo a la izquierda.
Ahora un trazado más amplio y ya más cómodo, sin los grandes saltos del principio causados por la rotura de los antiguos firmes, lo cual nos permite disfrutar de un paisaje espectacular que vio pasar a cientos a mercaderías hacia un lado u otro de la Cordillera.
Un nuevo collado nos facilita ir relajando la tensión hasta llegar al pico Roblosa en base a rodar por carreros, firmes rotos por las aguas y el paso de las ganaderías, hasta desembocar en las praderas situadas al pie del Cerro de Los Llanos, donde de nuevo medio perdemos el camino. En tales lugares se aprovecha para el descanso, dado lo cómodo de la pradería y lo bueno de la climatología. El camino se va por la derecha del cerro medio perdiéndose por entre los cotoyales que van comiendo la escasa pradería de la zona.
Es una pena que una importante senda como ésta tenga un raquítica señalización colocada hace años y hoy completamente deshecha. Seguimos no tanto las señales, sino el camino que se va haciendo más claro a medida que nos acercamos a cabaña de La Venta.
Detrás de la cabaña de La Venta el camino se hace más franco y amplio y ya el grupeto rueda con gracia hasta entroncar con el asfalto cruzando los núcleos de Santa Marta, Lozana y Otero.
Al llegar a Santianes doblamos como hacia su iglesia para bajar hacia Cardeli y de virar en busca de la carretera de Cao-Infiesto de ese modo nos acercamos al ermitorio de La Cueva, punto final de nuestra ruta, a la entrada de Infiesto.

Tipo de ruta: Lineal.
Punto de salida: Campo de Caso.
Punto de llegada: Infiesto.
Puntos del recorrido: Collado-Mono-Gobezanes-Ermita del Sellon-Otero-Santianes.
Longitud de la ruta: 28 kilometros.
Desnivel acumulado de ascenso: 826 metros.
Desnivel acumulado de descenso: 1.265 metros.
Horario: 4 horas.

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