Rutas BTT

Desandando el Camino de Santiago

0 votos

Cudillero - Asturias

Una ruta fácil para aquellos que dan sus primeros pasos en el universo de la mountain bike

Oviedo, Víctor GUERRA
El Camino de Santiago es un camino de ida, pero también de regreso. Con esta máxima emprendimos Polchi y el que suscribe la experiencia de desandar un camino tan singular como el camino jacobita del Norte, y ya que el tiempo anda tan revuelto qué mejor que hacer una etapa cortita y cerca de casa, pues a buen seguro que nuestro cuerpo no aguantaría un chaparrón más después de tantos catarros.
Proyectamos, por tanto, una ruta de fácil realización para aquellos que se inician en el mountain bike, buscando que fuese poco complicada logísticamente, así como técnicamente, y el Camino de Santiago, que ya relaté para este suplemento de «Campeones » con varias entregas, empezando en el límite astur-cántabro y concluyendo en el límite astur-galaico, describiendo del camino del interior, el de Oviedo por Tineo hacia Fonsagrada, ahora queda hacerlo con el que va por la costa occidental, y cuyo tramo pixueto abordamos estos días.
Hay que decir que estamos acostumbrados a las señalíticas diversas y variadas que pueblan nuestro territorio, pero en general muchas de ellas adolecen de estar diseñadas correctamente y tienen un problema: que las marcas y señales sólo están en una dirección, y en caso de retorno, pues mil y un problemas.
Para comprobarlo cogimos en Salinas el Feve que nos llevó al tran-tran hacia la tierra pixueta, adonde llegamos en poco tiempo. Descargadas las bicicletas, cuánto han cambiado las cosas, antes había que pegarse con los factores y revisores del tren para meter las bicicletas, ahora en cambio hay unidades que vienen preparadas para colocar las trotonas en los trenes sin problemas.
Empezamos la ruta en El Pito, por donde se dice que entraba el camino jacobita buscando la parroquia de Piñera, sabemos que había un ramal que bajaba a Cudillero, pero el camino iba en busca de la playa del Aguilar desde Soto el Barco. Hoy ya no hay posibilidad de buscar la vieja tracería, pues ésta ha sido suplantada por el asfalto, por lo cual nos metemos por la AS-317 hacia Aronces siguiendo las desperdigadas indicaciones santiaguistas.
La carretera, sin tráfico, nos va llevando vaguada abajo hacia la recóndita playa de Aguilar, donde el malaje de olas hace grandes a los hombres de la tabla de surf.
En Aguilar, con 3,4 km, damos vueltas y más vueltas buscando las señales... ni rastro; al final, optamos por subir por la misma carretera hacia Muros, que, a pesar del repecho, se deja ciclar cómodamente. El Camino de Santiago, aunque hoy baja a Aguilar, antes iba más a media ladera por Las Terronas, buscando las cabeceras de los arroyos de La Reguera y Aguilar para desembocar en El Escorial, ya en puertas de Muros, o viceversa.
Nosotros optamos por una propuesta cómoda y seguimos por la carretera AS-317, que nos lleva directamente al parque de Palacio de Muros, con unos 5,7 km rodados. En ese punto encontramos las marcas, horrorosas pinturas amarillas, que nos vuelven a llevar hacia el interior de la población de Muros para bajar por una calle lateral a la Casa Consistorial, para de este modo cruzar por la pasarela que hay sobre la carretera nacional 632, saboreando, cómo no, los olores de las viandas que preparan en Casa Zoilo.
Durante la bajada tenemos una bella perspectiva de la ría de San Esteban o de Pravia como dicen algunas cartografías. Dejamos atrás Casa Zoilo y algunos ejemplos de arquitectura indiana de menor porte, para pasar por el parador hacia el pueblo de Era, la calle principal hoy asfaltada nos da la cabal idea de lo que debió ser todo un eje caminero, que ha conformado una peculiar arquitectura de la cual aún quedan vestigios.
Atravesado Era, desembocamos en una clara bifurcación, el ramal hormigonado gira a la izquierda, pero el Camino de Santiago, nada indicado en este punto, se mete en trinchera buscando la N-632. Un tramo con una belleza casi excepcional, pues casi es el primer tramo de tierra que rodamos. Se entronca con la nacional a la altura del PK 116, donde una pareja madura va camino de Santiago. Seguimos por el arcén para pasar el Nalón por el ancho puente de «toda la vida», hoy aliviado de circulación por la existencia de otro nuevo vial, como la autopista.
El Camino de Santiago va hacia San Pedro de Soto del Barco, pero sabemos que pese a las dificultades y trapacerías de los barqueros sobre los que ya se alertaba a los duros caminantes jacobeos era una forma cómoda de cruzar, pero renunciamos a pasar en barca ya que un marinero nos comentó la posibilidad de cruzar la carretera e irnos por la linde de la ría hacia el castillo de San Martín. Planteado esto, decir que el comienzo es bonito pues el sendero se abre paso por al pie de la ría, digamos que en este punto sobra la cochambre de casetucas para la pesca, ya que además se observa un total abandono de los embarques tan característicos de la zona.
Aún no me explico cómo no es posible que se reconstruyan estos viejos embarcaderos, aunque sólo sea para el recuerdo y la memoria histórica, y se erradica de paso tanta chabolería.
El sendero, al final, deja paso por la derecha a una pista carcomida por las rodadas de una carroceta y la poca sensibilidad de los maderistas y de la institución municipal, que deja que los caminos presenten un abandono total e invasión de restos de la corta de ocalitos y la falta de cultura ambiental de los maderistas.
Arrastrando la bici unas veces e intentando rodar otras, llegamos a la vera del castillo de San Martín, 10,2 km. Cruzamos el núcleo hacia la SB-3 y, llegados a su par, se baja por ella unos metros para desviarnos hacia la derecha y tomar el Camino de Santiago, que se abre hacia la izquierda para pasar entre El Cuerno y el Ribadal.
Subida bonita, en la cual en algunas ocasiones hay que echar pie a tierra, pero la belleza con el día de hoy, nublado y con el agua brotando a todo meter por la húmeda tierra, configura un ciclado intenso en el que vamos metidos ambos ciclistas. A la altura del km 11,3 nos entra por la derecha el otro ramal, que dejamos cuando entrábamos en este tramo del Camino de Santiago.
Los pegoyos con las clásicas vieiras en esta zona nos permiten tener una mejor orientación de la ruta, aunque vayamos en dirección contraria. En lo alto del cordal, las indicaciones nos llevan sin problema al puente que cruza por encima la carretera del aeropuerto y la autopista, entrando unos metros más adelante con otra bella bajada en dirección a Santiago del Monte, que atravesamos hacia el eje asfaltado de la nacional 643.
Cruzamos la carretera y vamos un trecho por la CT-1, para abandonarla unos metros más adelante girando hacia la ermita de la Virgen de los Remedios; seguimos las marcas, y un fuerte repecho con firme de tierra nos deja en lo alto del cordal empalmando de nuevo con el asfalto yendo rumbo a Vegarrozadas. Se cruza el barrio de la Cruz con 19,4 km en las piernas. Buscamos el mejor trazado para llegar a la Castañalona, habiendo perdido por enésima vez las famosas marcas amarillas del Camino de Santiago.
Seguimos como podemos la traza sabiendo que el lugar a remontar es San Martín de Laspra, que presenta un imponente repecho que nos deja al pie de varias edificaciones de antigua factura, mezcladas con rincones muy bonitos e interesantes. A nuestros pies, Salinas, y Avilés.
Cuando ya estamos en el barrio de Fondón y comenzamos a bajar, hay un estrecho sendero enlosado que se abre a la derecha entre dos casas, que nos baja de forma directa a Salinas, por la zona de Padre; el amplio poblamiento de Salinas nos obliga, con sus direcciones prohibidas y demás, a buscar el mejor trazado para concluir nuestra aventura en el monasterio y hoy ermita de Raíces, que, por cierto, su reconstrucción y adecuación espacial es un tanto surrealista.
De esta forma se concluye un trazado de apenas 25 km, pero que aconsejamos, visto lo visto, hacerlo en sentido Santiago, pues está claro que hoy los romeros jacobeos no regresan por el camino. Eso seguro, pues las marcas ayudan más bien poco o nada a ello.

Tipo de ruta: Longitud.
Salida: El Pito (Cudillero).
Llegada: Monasterio de Raices (Castrillon).
Longitud de la ruta: 25 kilometros.
Desnivel acumulado de ascenso: 502 metros.
Desnivel acumulado de descenso: 546 metros.
Horario: 3 horas

Galería de fotos

Mapa

Encuentra los eventos de