Rutas y excursiones

La cúspide de Vegarada

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Aller - Asturias

El Pico Nogales es un destacado hito de la serranía de Fuentes de Invierno, un despliegue de montañas que conforma la divisoria de Asturias y León y de las cuencas hidrográficas de las vertientes cantábrica y atlántica

Oviedo, Ángel FERNÁNDEZ ORTEGA

El Nogales (2.073 m) es un destacado hito de la serranía de Fuentes de Invierno, pequeña cadena de montañas integrada en la cordillera Cantábrica. Abarca el espacio geográfico que limita el Fuentes y el Pico Cueto, con un volado recorrido de poco más de 6 km de longitud.


 El despliegue de montañas que lo constituye determina una raya física que no sólo conforma la divisoria de las provincias de Asturias y León, sino que señala la divisoria de las cuencas hidrográficas de las vertientes cantábrica y atlántica.
 Este cordal está formado de otras ingentes montañas como son Los Castillones, Pico del Oso, Jeje, Cabritera y Peña Redonda, que se alternan ininterrumpidamente con collados y depresiones que ensamblan dos paisajes diferentes. Hacia el Mediodía se extienden los placenteros valles de Riopinos de los Argüellos leoneses y Vegarada, con las mullidas vegas del Coruñón, regadas por el río Curueño.
 El paisaje que aquí describo muy someramente y todos los atractivos naturales que conllevan las rutas hacia el mítico Nogales, de manera muy particular desde la vertiente allerana, han de resultar con toda seguridad del agrado de cuantas personas intentan esta aventura montañera. Nos vamos al Nogales desde el Fielato, adonde accedemos por la carretera AS-253, que surca el valle de Aller, en dirección al puerto de San Isidro. Tras superar la angosta foz de Riofrío alcanzamos el Fielato (1.278 m), distante 5 km y lugar constituido por una guardería de caza y provisto de varias cabañas restauradas.


 Aquí hemos de tomar por un camino señalizado que baja al cauce del río bordeando los prados de Campanal de Abajo. Seguidamente vadeamos el río Braña por un rústico puente de hierro, para remontar de inmediato la panda herbosa salpicada de matas de piornos. A partir del cauce del río, los senderos de ganado profundizan hacia arriba roturando esta ladera, y por ella avanzamos en marcha de aproximación a la cumbre. Al asomarnos a la mullida campera de Brañarreonda (1.400 m), situada al regazo de los picos Fuentes y Chagariechu, nos dirigimos hacia el reborde meridional escorándonos ligeramente hacia el Sudoeste entre las vetustas cabañas pastoriles de Cochéu y Campa Reonda, que jalonan la vega.


 El Collado Veldoso es el siguiente escalón que ganaremos desde Campa Reonda, siguiendo la estela del camino señalizado entre las matas de piornos. Prosiguiendo con ligera ascensión y dejando atrás un abrevadero metálico, el camino se introduce en las entrañas del bosque del Tozu, cuyos viejos ejemplares de hayas se escalonan por la umbría del valle de Alba hasta su majada homónima. Nos adentramos sin temores bajo las escarpaduras del Pico Fuentes en la fronda del bosque, llaneando hacia los límites meridionales. Atrás queda todo el encanto y colorido de esta zona bajo la cual subyace una catarata de encantos naturales que se extienden desde el Gumial hasta las proximidades de Cuevas. Una vez superado el bosque, acometemos la dura panda hasta agotar la vallina de Alba, en cuya cabecera se dibuja la morrena formada hace miles de años por una lengua glacial.
 El sendero aún sin desvanecerse prosigue hacia los desplomes de la cara norte del Nogales, flanqueando los espolones del Pico del Oso y del Pico Alba. Nos elevamos a continuación por la zona más abrupta de toda la subida, hasta culminar en el collado del Nogales. Por el filo del cresterío y a caballo de la divisoria regional variamos el rumbo de la marcha, acercándonos a la pedregosa cima del pico, que coronamos tras casi tres horas de ascensión y en 8 km de recorrido.


 Al regresar al punto de partida, en lugar de dirigirnos por el camino de ida posibilitando un rápido descenso, nos deslizaremos por la sólida ladera septentrional hacia el contiguo Picón de las Rubias (1.956 m), ampuloso monolito que cubre las espaldas a los barrancos de Alba y Riopinos, donde conectamos con el sendero procedente del Pico Alba y que surca las paredes septentrionales del Nogales. Desde la misma collada, paso natural entre ambos valles, descenderemos hacia el fondo de la cubeta de este gran circo de Fuentes.


 Próximo a este lugar también finaliza otra variante de descenso que iniciamos en esta majada de Fuentes. Aquí, soslayamos el bosque de Tozu, para proseguir valle abajo hasta presentarnos en la esclarecida majada del Gumial (1.300 m). Este lugar, donde se hallaron dos puñales pertenecientes a la Edad del Bronce, sorprende al caminante por su catarata de encantos naturales, acreditados por sus jugosas camperas, sus cabañas pastoriles, el rumoroso sonido de sus múltiples arroyos y lo variado de su ecosistema, que multiplican sus atractivos dentro de un mosaico natural coronado por las altas torres y el bosque que acecha la campiña. El silencio de esta rinconada allerana se rompe con el rumoroso sonido que nos llega del arroyo de Alba, que se escapa desde el reborde septentrional desplomándose en continua cascada hacia el río Braña.


 El camino señalizado desciende desde el Gumial acompañado por las cantarinas aguas del arroyo que discurre a la sombra del hayedo hasta el mismo cauce del río Braña.  Lo cruzamos por un puente de madera que conecta con el camino carretero que se desplaza paralelo a la carretera sobre un nivel inferior. En sentido descendente, retrocederemos a Cuevas, en donde finaliza esta ruta al Nogales.

RECORRIDO:
El Fielato-Veldoso-Nogales-Fuentes-El Gumial-Cuevas
DURACIÓN:
6 horas
DISTANCIA:
17 kilómetros, con
795 de ascenso y
1.303 de descenso
DIFICULTAD:
Media
 

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