'Al rojo vivo', 'El Intermedio', 'El gran debate', 'Salvados', 'Espejo público', 'Los desayunos de TVE', 'El gato al agua', cada vez son más los espacios que están centrando su temática en la crisis económica.
En un panorama en el que hasta los menos duchos en economía manejan términos como 'prima de riesgo, 'bonos basura' o 'recapitalización', el papel de la televisión cobra una gran importancia en términos educativos y de difusión.
El alarmismo generado hace que los espectadores se interesen por la situación económica y por ello, programas como 'Salvados' han mejorado notablemente su audiencia, y otros como 'La Noria' se han reconvertido.
Hay maneras y maneras de contar las actualidad de la crisis, unos han optan por la seriedad y otros por el humor. Sin embargo, y ante lo complejo del tema, todos recurren a expertos económicos que aporten una visión más real de lo que está aconteciendo.
El rey en este campo, sin lugar a dudas, es Jordi Évole. El catalán ha centrado su programa 'Salvados' en contextualizar la crisis desde diferentes ópticas, y la jugada le ha salido bastante bien. Entregas cómo 'Parados en espera' o 'Reiniciando España' han obtenido record de audiencia en LaSexta.
Tampoco podemos olvidarnos de Wyoming, quién cuenta la actualidad política y económica en clave de humor y sin pelos en la lengua.
Otro de los espacios que más ha crecido en audiencia gracias a la crisis, son 'Los desayunos de TVE'. El programa de Ana Pastor es el rey de las mañanas con sus debates y sus entrevistas de rabiosa actualidad.
Las tardes, terreno vedado
El horario de tarde sigue siendo un objetivo inalcanzable para los espacios de actualidad informativa. Programas como 'Sálvame', 'Otra movida' y los concursos de Sobera y Arturo Valls copan la parrilla televisiva de lunes a viernes.
Por otra parte, el consumo televisivo sigue en aumento. Mientras la crisis económica está afectando a los ingresos publicitarios de las cadenas de televisión, con una reducción de un 9,5% en 2011, el interés de los españoles por este medio sigue una evolución inversa, y cada mes aumenta el tiempo que se dedica a ver la televisión en España.


