Lunes, 10 Agosto 2020

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Arriondas pulsa la cuerda

Una exposición muestra en la Casa de Cultura una docena de instrumentos, junto con su historia y su anecdotario
22-10-2013 23:42
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Un visitante en la exposición

Un visitante en la exposición "Instrumentos de cuerda pulsada" de Arriondas.

La guitarra barroca, el laúd, la zanfona, la vihuela y la viola de gamba, entre otros, son los instrumentos de cuerda pulsada que han ocupado la sala de exposiciones de la Casa de Cultura de Parres. La muestra es fruto de un proyecto ideado por Eloy Zapico, fundador del movimiento de música antigua de Asturias. A él se deben los cursos de construcción e interpretación de instrumentos, así como la organización del Festival de Música Antigua de Langreo y la creación del conjunto "Forma Antiqua".

En Arriondas se pueden ver varios paneles con textos explicativos en los que se pretende acercar al espectador al universo de un lutier, el profesional que construye o repara instrumentos musicales de cuerda, y a una parte apasionante de la historia musical europea.

La muestra bucea en los detalles de cada instrumento y explica, por ejemplo, que el violín barroco vivió su momento de auge en los siglos XVII y XVIII y que era solista y virtuoso por excelencia. Es probable que este instrumento, el más estudiado, apareciera en la región de Milán entre 1520 y 1550 y, como nota anecdótica, su panel explica que para fabricarlo hacen falta más de 60 piezas de madera.

El laúd es un instrumento de cuerda pulsada cuyo origen se remonta a la Edad Media y cuya introducción en Europa se hizo a través de Al-Ándalus. En el barroco fue modificado en España, donde era considerado instrumento de la nobleza, interpretado por el rey y sus nobles. De los laudistas barrocos se decía que pasaban media vida afinando y la otra media tocando desafinados.

La guitarra renacentista tuvo su esplendor en Francia y en España en el siglo XVI. Compartió repertorio con la vihuela y con el laúd: fantasías, piezas de danza, obras para voz y acompañamiento instrumental. Zapico apunta que, por desgracia, no ha llegado hasta la actualidad ninguna guitarra renacentista original y sus constructores han tenido que guiarse por datos iconográficos, descripciones y su propia intuición.

La vihuela es un instrumento de cuerdas dobles, solista y acompañante de la voz, que fue diseñado por los músicos cortesanos para interpretar música polifónica, ya que el laúd fue marginado en la época por su procedencia árabe. Durante el período renancentista fue considerada la "guitarra culta", mientras que la guitarra quedó relegada a la música popular.

La viola da gamba tuvo su momento álgido en el Renacimiento y el Barroco de Italia, Francia, Alemania y España, donde comenzó su andadura cuando los vihuelistas empezaron a tocar su instrumento con un arco. Tiene una tesitura muy amplia, con bajos muy potentes y agudos suaves. El repertorio de la viola da gamba es muy amplio -hoy continúa creciendo- y cuenta entre sus compositores más afamados a Johann Sebastian Bach.

La tiorba pertenece a la familia de los laúdes occidentales y apareció en Italia a finales del siglo XVI. Tenía la gran virtud de reunir los bajos de la viola de gamba y la realización armónica del clave y fue un instrumento muy popular de acompañante y también de solista. Existe un escaso repertorio para la tiorba sola, pero se puede emplear como bajo continuo, para lo que fue concebida.

La zanfona es otro instrumento de cuerda pulsada que, desde la Edad Media hasta nuestros días, ha vivido momentos de esplendor y en otros casi llegó a desaparecer, para recuperarse posteriormente. El colectivo más amplio de intérpretes de zanfona fue el de los ciegos.

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