Miércoles, 13 Noviembre 2019

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Villaviciosa recorre el mundo

La motera local Judith Obaya viajará en su próxima aventura a las Siete Maravillas y a las ciudades hermanadas con Oviedo
15-05-2014 00:00
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Luis Manuel Naredo escancia un culete a Judith Obaya en Villaviciosa. Mariola Menéndez

Luis Manuel Naredo escancia un culete a Judith Obaya en Villaviciosa. Mariola Menéndez

La motera maliayesa Judith Obaya planifica su próximo viaje sobre dos ruedas. Será un periplo para visitar las Siete Maravillas del Mundo Moderno y las ciudades hermanas con Oviedo, donde ejerce como policía local. Aún no tiene fecha para su partida, aunque estima que no será hasta el año que viene, pues la organización del trayecto y encontrar patrocinadores le está llevando más tiempo del previsto. Prevé grabar y fotografiar su experiencia para a su regreso compartirla en forma de documental. Además, narrará sus peripecias en su blog lugaresenmoto.es.

El año pasado recorrió en moto los 20 mares que bañan Europa. Esta nueva aventura la llevará al Coliseo de Roma, a Petra (Jordania), al Taj Mahal (India), a la Gran Muralla China, al Cristo de Brasil, al Machu Picchu (Perú), a Chichen Itza (México) y a la maravilla de honor, las pirámides de Giza, en El Cairo (Egipto). Además, pasará por las ciudades hemanadas con Oviedo. En total, recorrerá unos 55.000 kilómetros a lomos de una moto que, de momento, sólo adelanta que será "diferente". En la aventura empleará entre seis y ocho meses, calcula.

Judith Obaya explica que recorrer el mundo es mucho más que hacer kilómetros, por lo que busca empaparse de la forma de vida y la cultura de los lugares que visita, que luego comparte a través de las fotos y de las grabaciones. Le gusta viajar sola, pero en esta ocasión cree que lo hará acompañada porque necesita apoyo técnico.

Poco equipaje entra en su moto, así que lo fundamental es llevar el neceser y un pantalón para cambiarse. La mayor parte del espacio es para las herramientas y repuestos básicos. Su aventura está exenta de lujos, pues se aloja de la forma más barata. Una tienda de campaña o la parada de un autobús son buenos lugares para descansar. Bocadillos, latas y comida deshidratada constituirán la base de su alimentación. Sólo se concederá alguna licencia para probar la comida típica.

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