Lunes, 16 Septiembre 2019

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Nebra llena de genio español el Auditorio

"Los Músicos de su Alteza", con los solistas Alemán, Boix, De Frutos y Pizarro, ofrecen un excelente concierto barroco
15-05-2014 00:01
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"Los Músicos de su Alteza", con los cuatro solistas, ayer, en el Auditorio. Imanol Rimada

Música española de altísima calidad para la quinta cita del ciclo "Primavera barroca" que se ofrece en la sala de cámara del Auditorio Príncipe Felipe, ayer con el concurso del grupo "Los Músicos de Su Alteza" y un monográfico sobre José de Nebra que compuso en cantidad y calidad excelentes durante las décadas centrales del siglo XVIII. Al frente de todos, el maestro Luis Antonio González. En el lugar de honor, cuatro solistas, las sopranos Olalla Alemán, María Eugenia Boix y Rocío de Frutos y el tenor José Pizarro. Al final y sumando las ovaciones de la propina, tres minutos y 38 segundos de aplausos.

La sesión arrancó con un villancico a cuatro voces, muy bien cantado, y después un recitativo y aria dúo a cargo de María Eugenia Boix y Rocío de Frutos que entusiasmó al respetable. De nuevo los cuatro cantantes juntos ofrecieron solos y dúos con especial papel para el tenor José Pizarro.

"Pecado, muerte y error" del auto sacramental "Andrómeda y Perseo" fue ofrecido con el tenor en escena, recitando, y las tres sopranos cantado al fondo de la sala, un efecto muy logrado para una música y una interpretación de primera. Y como cierre de la primera parte, el villancico "De aquel amoroso sagrado volcán" de nuevo con los cuatro solistas, espléndidos y el acertado concurso de la orquesta, formada por dos violines, violón, contrabajo, dos oboes, fagot, guitarra y archilaúd y clave y órgano.

Tras el descanso, Olalla Alemán cantó de primerísima el aria "Suavidad el aire inspire" y después recitó mientras Boix y De Frutos cantaban "La que nace para ser". Una cadena de dúos y arias a tres y cuatro dieron paso al número final, "La casa de campo", con seguidilla, gitanadas y fandangos, interpretados con gracia, detalles semiescenificados y el sello español pleno según unas partituras que se custodian en archivos de Cuenca y Zaragoza y también en México, en Guadalajara, componiendo el círculo de la hispanidad. Como propina, de nuevo unos detalles castizos que volvieron a gustar al público, al que ya sólo le queda, dentro del ciclo barroco, el recital del martes de Anna Caterina Antonacci.

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