Lunes, 17 Febrero 2020

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Los barones de la tinta campean por Avilés

Cuatro afamados tatuadores se citan a iniciativa de los locales Xuama y Miki para compartir conocimientos y reivindicar la regularización académica y profesional de su actividad
07-05-2017 23:28
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Los barones de la tinta campean por Avilés

Los barones de la tinta campean por Avilés

No firman sus trabajos como otros artistas, pero entre los aficionados a los tatuajes llevar en el cuerpo un "Kasas" o un "Uccio" es tan prestigioso como lucir un Versace o poseer un Sorolla. La pujante moda de decorar la piel con imágenes y dibujos realizados con tinta ha encumbrado a los maestros de las agujas, las personas encargadas de materializar las ideas que les exponen sus clientes. Y Avilés es una plaza señera de este negocio, con tatuadores de fama nacional como Juan Manuel García, "Xuama", entre otros, cada vez más empeñado en dignificar una actividad que aún está en un limbo profesional y docente.

A iniciativa de Xuama, la pasada semana se dieron cita en Avilés cuatro primeros espadas del sector: el trotamundos italiano Uccio, los madrileños Sergio Aragoneses y Robert Pedragosa y el español afincado en Suiza Cristian Kasas, más el benjamín del grupo, el avilesino Miguel Gutiérrez, "Miki", un "aprendiz" según su propia definición, que pule su técnica en el taller de Xuama. La intención del encuentro era compartir conocimientos y técnicas, analizar el momento que atraviesa el sector y dar la oportunidad a los asturianos que lo desearan de ser tatuados por alguno de los mejores especialistas europeos en los géneros realista, japonés o neotradicional. A iniciativa de LA NUEVA ESPAÑA también hablaron de sus aspiraciones como profesionales, y más en concreto de dos cuestiones que les perturban: la falta de enseñanzas regladas -la "carrera" de tatuador- y el limbo jurídico-administrativo en que se halla el oficio, asimilado aún a estas alturas al ámbito de las peluquerías y la estética personal.

Los argumentos que trae a colación este grupo de tatuadores para defender la conveniencia de una regularización de su actividad profesional tienen que ver con la lucha contra el intrusismo, el crecimiento desbocado que ha experimentado la actividad y la necesidad de ofrecer una formación teórica a las nuevas generaciones que evite las situaciones incómodas por las que todos ellos pasaron en sus aprendizajes autodidactas. "Pienso en que podría haber un módulo de FP o un grado artístico de tatuaje; al menos algo que aporte una base teórica básica a partir de la que cada cual despliegue luego su creatividad", razona Xuama.

La mayor complejidad que ha cobrado en la última década el oficio de tatuador en forma de nuevas máquinas y diversidad de tintas industriales, así como la necesaria adaptación al marco higiénico y sanitario también hacen aconsejable, a juicio del grupo, la fijación de un marco administrativo específico para la actividad.

Cuestiones reivindicativas al margen, los maestros de la tinta y las agujas reunidos en Avilés resaltaron el gran dinamismo del sector de los tatuajes, que ha dejado de estar constreñido a los cuatro géneros "de toda la vida" -tribal, japonés, realista y tradicional americano- para explorar nuevos campos como la "new school" o el "neorrealismo" o profundizar en las técnicas más ancestrales de la cultura japonesa, caso de Uccio, que pasa por ser un especialista en el "tebari", un tipo de tatuaje que se realiza con agujas manuales, sin ayuda mecánica. La irrupción de nuevas tintas de gran calidad, vistosidad y durabilidad ha abierto otro campo infinito para los creadores, que han visto ampliada la paleta cromática para hacer realidad sus ideas más coloristas.

La clientela, según coinciden los seis tatuadores, se decanta mayoritariamente por tatuajes de corte realista y neotradicionales, si bien aquí admiten que es frecuente el pulso entre el que paga y el artistas, pues el segundo trata de imprimir su sello personal a la idea que le expone el primero. Uccio da su punto de vista sin tapujos: "¿Te puedes creer que aún hay gente que pide que le tatúes estrellas o el símbolo del infinito? ¡Con todo el arsenal creativo que hay su disposición!" Respecto a los precios de sus obras, convienen que "pueden parecer caras" -nunca menos de 50 euros por pequeños trabajos y a razón de unos 250 euros por hora en el caso de tatuajes más complejos- "pero a la larga se acaban antojando baratos: son para la toda la vida".

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