Miércoles, 17 Octubre 2018

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«Por muchas horas que rodemos los actores, más les pesa el tiempo a los mineros»

«En el cine te juegas el éxito en cada decisión, hay que saber renunciar a lo fácil para elegir proyectos arriesgados»
04-04-2011 22:00
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Silvia Marsó, caracterizada como doña Luisa, en Argame. j.r. silveira

Silvia Marsó, caracterizada como doña Luisa, en Argame. j.r. silveira

Actriz, rueda «Los muertos no se tocan, nene»

Argame (Morcín),
Andrés VELASCO
Una madre que renunció a sus aspiraciones por la familia. Ese es el papel que Silvia Marsó (Barcelona, 1963) desempeña en la película «Los muertos no se tocan, nene», que se rueda estos días en la factoría del Producciones Gona en Morcín. Enamorada de su trabajo, la artista catalana acaba de ser premiada como mejor actriz de teatro en 2010 por su papel de Nora en «Casa de Muñecas», una obra que volverá a representar desde el jueves en Madrid.

-Días intensos de rodaje en Morcín, ¿lo lleva bien?

-El ritmo es trepidante y eso le va muy bien a la película. Somos muchos actores y entre todos nos llevamos estupendamente. En la misma habitación llegamos a estar hasta ochos personajes y eso nunca me había pasado.

-Estrenan estudios cinematográficos. ¿Que le parecen?

-Un lujo. Juan Gona es un valiente por crear esto, le deseo mucha suerte y espero que el Gobierno asturiano y Cultura le apoyen porque unos platós como estos, tan bien organizados y tan bonitos no los hay en muchos sitios. De hecho, en Madrid, así, tan cómodos, no hay ninguno.

-¿Qué papel desarrolla usted en «Los muertos no se tocan, nene»?

-Formo parte de una familia que retrata como era la sociedad provinciana, conservadora y católica, en plena dictadura franquista. Cada uno de nosotros muestra un rol social que perduró durante todo el franquismo. En mi caso, en el personaje de doña Luisa, simbolizo a la ama de casa, una mujer que vive volcada en los hijos, la familia, la logística del hogar y que tuvo que renunciar a sus verdaderas aspiraciones en pro del matrimonio, y acabar como acabaron todas nuestras bisabuelas, abuelas e incluso nuestras madres.

-La película refleja entonces la realidad de los años 60.

-A Rafael Azcona hay que leerlo entre líneas. Dentro de lo que es la comedia está toda esa carga de realismo en cada uno de los personajes. Es un retrato de una sociedad, el espectador no se quedará solo con el argumento de la película.

-Antes de «Los muertos...», acababa de rodar otra película.

-Si, terminé el rodaje de «El género femenino», que dirige Carlos Benpar, que no se ha estrenado aún. En esa película interpreto a un personaje de una mujer torturada, neurótica, que degenera profundamente, muy diferente a doña Luisa.

-Y en cuanto termine este rodaje en Argame, vuelve al teatro.

-El jueves debuto en Madrid con «Casa de muñecas», una obra que ya representamos en Gijón y Oviedo.

-Precisamente por esa obra le dieron el premio Ercilla como mejor actriz de 2010, ¿Cómo lo recibió?

-La verdad es que fue una sorpresa, y estoy muy agradecida, porque además lo gané con un personaje muy difícil, Nora, que se afronta con inseguridad y un poco de temor.

-También la premiaron con un Ercilla a la mejor actriz revelación en 1986, hace 25 años ¿Qué ha cambiado de aquella Silvia a la Silvia de «Los muertos...» o de «Casa de Muñecas»?

-Cuando me dieron aquel premio llevaba ya tiempo trabajando, estudiando y preparándome. El factor común que habría entre la Silvia de entonces y la de ahora es la ilusión por el trabajo y el compromiso por los buenos proyectos. Quizá lo que ha cambiado es que ahora conozco más lo que envuelve esta profesión, tengo experiencia y sé que te juegas un éxito o un fracaso en cada decisión. Hay que saber renunciar a lo fácil para elegir proyectos arriesgados.

-¿Quizá la de actor es una profesión que implica muchas horas de trabajo?

-Para nada. Me encanta esta profesión. Además, por muchas horas que rodemos más le pesa el tiempo a un minero o a un marinero que a un actor. Yo estoy encantada.

-Durante todos estos años ha trabajado mucho tanto en cine, como en teatro como para la televisión, ¿Dónde está más cómoda?

-Estoy cómoda en todos los géneros, porque cada uno requiere una forma de trabajar diferente. Lo que más me gusta del teatro es que es una prueba de fuego, un salto al vacío cuando se levanta el telón, y hasta que no se acaba la obra eres el dueño de tu trabajo. Del cine me encanta la magia que tiene, ya que con un poquito que muestres a la cámara puede convertirse en un mundo para el espectador. Y de la televisión me quedo con que te «pone las pilas», te da una capacidad de improvisación alta.

-A parte de la representación de «Casa de muñecas», ¿Cuáles son sus próximos proyectos?

-De momento estoy concentrada en este rodaje de la película y en el teatro. Hay algún proyecto... pero nada cerrado.

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