Miércoles, 26 Junio 2019
Rutas BTT

Festejando el Ecce Homo

0 votos

Noreña - Asturias


Acudir a la convocatoria del Club Deportivo Torbolín, que cumplía quince años, fue la mejor manera de inaugurar la nueva temporada antes de unirse a las celebraciones de Noreña

Oviedo, Víctor GUERRA
Con motivo de las fiestas del Ecce Homo de Noreña, 120 ciclistas de montaña recorrimos parajes tan sugerentes como los que aportan las parroquias de Celles y Muñó.
Cuando arriban los primeros calores, los ciclistas de montaña nos dispersamos por la amplia geografía vacacional. Aunque no dejamos de dar al pedal ciclomontañero, pues alguno hasta se llevaría la BTT a la playa (y si le dejara su señora madre o esposa, el artilugio mecánico compartiría más de una cama), los grupos se disgregan y, en nuestra región, los clubes rebajan el listón de convocatorias.
Se puede decir que cuando llega el curso escolar los grupos comienzan de nuevo a recuperar sus convocatorias para inaugurar la temporada «bikera». Este año dicha inauguración corrió a cargo del Club Asturcón BTT con su ya clásica Travesía de la Cordillera Cantábrica.
Luego les tocó el turno a dos concentraciones, coincidentes en fecha. Por un lado, estaba la III Convocatoria de Brañella, que ya describimos en un par de ocasiones, y luego nos encontramos con la ruta que desde hace quince años se viene articulando en Noreña.
Me habían hablado bien de esta ruta, de su organización y recorrido. Se monta en medio de las fiestas del Ecce Homo y en esta ocasión cumplía quince años. Resultó ser todo un sugestivo itinerario lleno de rincones inéditos.
Salimos de Noreña unos 120 ciclistas dispuestos a devorar en un santiamén los 32 kilómetros de la ruta, que en principio no parecían ser gran cosa. Tras unas vueltas por la villa charcutera al son de voladores y música de gaita, enfilamos por la banda asfaltada que nos lleva precisamente hacia la capilla del Ecce Homo. Cruzamos la carretera que va a Gijón (AS-246) a eso de los 2,3 km para enfilar el núcleo hacia El Cuto (2,9 km). Se sigue por asfalto para ir hacia Espinilla, una sucesión de tramos de caminos amplios, trozos asfaltados u hormigonados.
El itinerario tiene múltiples cruces y bifurcaciones, con lo cual no estaría de más que el organizador Club Deportivo Torbolín colgase en la página web del Ayuntamiento el track de la ruta, para poder seguirla correctamente.
Al final de este tramo nos plantamos ante la barrera que supone el eje de la Autovía Minera (AS-1). Pasamos por debajo de ésta por un tubo de desagüe, ubicado a la altura de la salida 19, y seguimos dirección Sur. Estamos en el km 4,7.
Tras dejar atrás el paso subterráneo alcanzamos el camino de servicio de la autovía a la altura de Otero (km 5,7, después de 24 minutos de rodaje). Dejamos el camino de servicio para ir ganando altura por medio de pequeñas rampas hacia la iglesia de Santianes, aunque mucho antes de llegar a ella giramos a la izquierda enlazando pequeñas subidas y bajadas.
Hasta la Autovía Minera el pelotón iba más o menos agrupado, pero la presencia del estrecho paso que obliga a cruzar de uno en uno, sumado a los repechos, hace que la larga marcha ciclista se rompa en varios pedazos y haya ciclistas en medio de los pequeños pelotones que se han ido formando, como ha sido mi caso. Poco a poco nos vamos reagrupando maillots ya conocidos como el de Suso, del Club Estorbín, y Alberto, de Asturcón BTT, que tira por mí en los repechos más agudos.
Torre de Celles. El inmenso edificio nos sirve de referencia para ir ganando metros a base de pequeños repechos. En el cruce una amable controladora nos indica la dirección que seguir y ello nos obliga a meter la paellera, pues pasamos por encima de Lavandera camino de la que será la «chincheta» más aguda de la ruta. La altitud ganada nos permite contemplar cómo se agosta en el valle la villa condal de Noreña y cómo el sol hace resplandecer la sierra del Aramo, que queda a nuestra espalda.
Dejamos un ramal a la izquierda para irnos por la derecha hacia un solitario y soleado caserío, en las inmediaciones donde debemos tomar un sorpresivo desvío a la derecha (7,5 km). El paisanaje nos recomienda apretarnos los machos y los pedales, pues lo que nos espera ya nos advierten que es duro. Con este aviso afrontamos la subida hacia el Pico Cubilina.
Ya en la subida algunos compañeros optan por echar pie a tierra, pues la acumulación de los pequeños pero fortísimos repechos pasa factura. Una vez dada la vuelta al promontorio, cerramos el círculo llegando a Faedo, donde se vira de nuevo a la derecha en redondo para tomar un tramo descansado. Vamos hacia Faedo de Abajo por zonas en descenso y con amplios caminos de buen firme, para cruzar la carretera de Gijón a la altura de San Andrés.
Desde aquí por Prado al Cogollu, para ir plantando cara a una larga subida dando vuelta al monte de Muñó. Se trata de una subida bonita, pero con algunos tramos muy duros que obligan a esforzarse a tope metiendo todo el desarrollo. El esfuerzo se ve recompensado por las hermosas vistas sobre la bahía gijonesa y la sierra del Aramo, que parecen al alcance de la mano.
Lo cierto es que, ya en alto, la ruta se hace larga, por lo cual el personal arranca sin más premisas hacia las Casas de la Soma y al Pueblu (Muñó), lugar donde se sitúa el avituallamiento. La bajada pasará factura a más de uno, pues entre las rodaderas, el barrillo de las torrenciales lluvias de los días anteriores y algún que otro contratiempo (matorrales y árboles caídos), algún que otro ciclista termina besando el suelo. No fue nada grave, aunque alguno terminó en el centro de salud de Noreña. Podría haber sido peor, pues en algunos tramos de bajada las lindes con las praderías se cierran a base de alambre de espino. En caso de accidente, las consecuencias pueden ser terribles.
El avituallamiento tiene lugar en las escuelas de Muñó, a unos 20 km de ruta cubiertos en unas dos horas. Sienta genial, ya que supone una buena recuperación a base de fruta y refrescos. Algo tardía, quizá, pues ya sólo falta dejarse caer hacia Noreña, recorriendo las zonas de La Cuesta y La Raposa y cruzando los riachuelos de Muñó y El Bigardu. Viramos hacia Los Campos y volvemos a pasar de nuevo por la Lavandera y La Barredona, pero esta vez camino de La Felguera por firmes de tierra hacia el desvío de Serrapicón. Enlazamos con lugares como La Pica, El Plano y Villar, rumbo Sur, por medio de un complejo entramado de carreteras y caminos que nos devuelve a la placidez del valle condal.
Se cruza la carretera de Gijón tras dejar atrás el río Noreña, con unos 19,7 km de rodadura y con un buen desnivel acumulado que se deja notar en los perniles. Entroncamos a la altura de la capilla de Ecce Homo con la ruta que nos permite entrar como señores en la villa chacinera, que a estas horas del día está en pleno ritual de la entrega a los romeros de sabrosas raciones de gochu. La degustamos junto a una buena dosis de sidra tras la devolución de los dorsales y la felicitación por la ruta a los organizadores, y con la satisfacción de haber recorrido una buena ruta para ir poniéndonos a tono en esta apasionante actividad ciclomontañera.

Tipo de ruta:Circular.
Punto de salida y llegada: Noreña.
Recorrido:Celles-Lavandera-Pico Cubilina-Faedo-Muñó-La Felguera.
Longitud: 32 km.
Horario: De 3 a 4 horas.
Desnivel ascenso: 959 m.
Desnivel descenso: 958 m.

Galería de fotos

Mapa

Encuentra los eventos de