Domingo, 22 Abril 2018
Rutas BTT

Por Noreña con los más pequeños

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Noreña - Asturias

Con el fin de promocionar este deporte entre la juventud, el Club Asturcón BTT organizó por la Villa Condal una ruta a la que acudieron unos cuarenta ciclistas de las escuelas de Coque Uría y de Viella


Oviedo, Víctor GUERRA
Somos sabedores de que los más pequeños de la casa siempre emulan a los adultos. De vez en cuando pillan alguna que otra rabieta porque cada fin de semana nos ven coger la trotona y salir con los amigos a dar una vuelta en bici, mientras ellos se ven condenados a ver llegar al «pater familias» lleno de barro hasta las cachas. Y ellos perdiéndose el festín.
De ahí que el club decano de la bici de montaña, Asturcón BTT, siempre tenga en su calendario una concentración que, aunque se denomina de «promoción» al final es siempre una ruta dedicada a los más pequeños de la casa. Así es como cada trimestre se busca un lugar adecuado para rodar con los «nanos» unas horas.
En esta ocasión la propuesta de Jorge Alperi fue acogida por dos escuelas de ciclismo de la zona. Concretamente acudieron a la cita la Escuela Coque Uría y la de Viella, lo cual sumó a la hora de partir de Noreña un conjunto que sobrepasaba ampliamente las 45 unidades entre grandes y pequeños.
El amplio pelotón enfiló la ruta cumpliendo el protocolo obligado de recorrer las calles más céntricas de Noreña, para enseguida tomar hacia la zona de La Mata, donde nos desviamos hacia la Casa de Anes. Como a los dos kilómetros se gira a la izquierda dirección a Fuentespino, dejando el asfalto por firmes de tierra.
La cuadrilla más menuda lucha por los primeros puestos del pelotón, mientras el grupito ha dejado atrás a alguna atrevida madre que, queriendo emular al peque de la casa, se atrevió a vestir el culotte. Pero el ritmo que imprimen los «nanos» en estos primeros minutos y alguna que otra cuestecilla pasaron factura a tan atrevidos adultos que no saben con quiénes se la juegan en esto de dar pedales.
A los casi 4 kilómetros, casi tocando Fuentespino, volvemos a girar hacia el Este para cruzar la carretera que va al acuartelamiento de Cabo Noval. Ciclamos unos metros en dirección a Noreña para abandonar de nuevo el asfalto, para girar a la derecha dirección Pumares y La Cuesta, y tras casi una media hora de rodadura una pequeña caída sin más consecuencias que el susto.
En La Cuesta volvemos a tocar carretera, que no volvemos a perder hasta Les Vegues de la Torre para entrar en territorio más salvaje en las inmediaciones de El Cristo. El pelotón se va estirando en función de los repechos que nos va imponiendo el terreno, aunque se nota que los chavales de la escuelas están en el punto de la competición. Se saben las mañas para ir ganando los puestos de cabeza, comandado siempre por mayores del grupeto.
En El Cristo volvemos a ir por asfalto un buen trecho hasta San Miguel de la Barreda, donde de nuevo los firmes más idóneos para la BTT hacen las delicias de la nutrida tropa bicimontañera que no duda en marcar el ritmo de marcha.
Dejamos atrás la residencia Santa Patricia, a eso de los casi 9 kilómetros de rodadura, con unos 40 minutos de buen pedaleo. El manejo de cambios y estilos se hace con soltura y prácticamente hay pocas diferencias entre los alevines asturcones y los miembros de las escuelas citadas. Tal vez menos piquillas entre los primeros, por aquello de que están menos avezados a competir.
La composición del grupo casi es paritaria, pues la presencia del sector femenino es abundante. Es curioso comprobar que a medida que pasan los años el sector femenino abandona un deporte y una actividad tan apasionante como la bicicleta de montaña, donde reinan los hombres.
Las vistas sobre el Aramo y el Naranco son preciosas en esta mañana que nos presenta este buen mes de octubre, que por ahora nos está respetando. Nos ponemos paralelos a la AS-17 para ir hacia Bobes, girando al Norte hacia tal lugar para seguir por carretera hacia las instalaciones deportivas de José Fernández. Un poco más allá se cruza en diagonal la cinta asfaltada y nos vamos a un brioso ritmo hacia La Cuadra de Jandro, pasando por detrás de La Belga hacia la coqueta zona ajardinada que hay a la espalda de la urbanización de La Fresneda.
Los pinchazos están al orden de la mañana y ello nos obliga a continuas paradas que los chavales aprovechan para enredar un buen rato. Ya en el ecuador de la ruta, en la parte trasera de La Fresneda y con 14 kilómetros en las piernas, el chavalerío no lo duda un momento y se dirige directamente a las charcas de la zona, donde clava las rodillas en el agua. Como para que les vean las madres. A pesar de los gritos de Junquera llamando al orden, el personal sigue a su aire metiendo la trotona hasta el manillar en el minipantano que se ha formado en tan espacioso parque.
Después de la foto de familia, tomamos todo el paseo ajardinado enfilando ruta hacia El Forcón. Tras un pequeño bucle se pasa por el Cantu la Arena y el Cantu Negru. Los kilómetros empiezan a pasar factura en los más pequeños, sobremanera cuando debemos encarar algunos duros repechos, que a mí me parecen muy duros para la tropa más menuda.
Santolaya se continúa por asfalto. Se trata de una carretera local sin peligro que es tomada por el amplio pelotón ciclista que parecen todos súbditos de Isabel II. Por más que se les diga que a la derecha, ellos a lo suyo.
Llegados al Colegio Los Robles, con unos 21 kilómetros rodados y en unas dos horas, damos vuelta a la finca de La Barganiza. Un tramo trialero en bajada, piques entre la tropa por ocupar toda la traza del sendero, lo que hace que a alguno le suba la adrenalina, como a Pablo Gómez. La jovencísima Andrea va cerrándome el paso a la que puede, y de esta manera vamos ganando metros a la ruta.
Una ruta que se me antoja algo dura para estos alevines del ciclismo, pero ya se sabe que el nivel competitivo en España es algo que está muy presente en las escuelas del deporte y tal vez todo ello tenga que ver con la pirámide tan afilada que tenemos con relación a la gran base con la que se parte.
Como digo, hace tiempo que los repechos de la zona de La Barganiza obligaron a algún que otro abandono, pues no en vano ya llevamos unas horas dando pedal. Aunque los perfiles son planos, al final los esfuerzos hacen mella. En la Piqueta de la Atalaya se vira rumbo a Noreña pasando por Pico de Vio y Cucureza y hacia Pañeda Vieja y Nueva. Entramos de nuevo en Noreña con unos treinta kilómetros rodados en 2 horas y media, con un nivel 440 metros de ascenso y otros tantos de descenso acumulado.

Tipo de ruta: Circular, con punto de salida y llegada en Noreña.
Recorrido: Fuente Espino-Barreda-Bobes-La Fresneda-La Barganiza-Pañeda-Casa de Anes.
Longitud: 30,640 km.
Horario: 3 horas.
Desnivel desubida: 444 metros.
Desnivel de bajada: 440 metros.

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