Domingo, 20 Enero 2019
Rutas BTT

Rodando entre Morcín y Riosa

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Morcín - Asturias

La retorcida orografía de estos concejos obliga a recorridos duros pero de gran belleza

Oviedo, Víctor GUERRA
El proyecto del fin de semana era recorrer los parajes de Grandas de Salime, pero las condiciones meteorológicas, con anuncio de nieve a 600 metros de altitud, nos hicieron desistir de la idea. No quedaba, por tanto, otra solución que buscar una alternativa, que vino por dos vías. Por un lado, el martilleo del alcalde de Riosa, durante la presentación de los anillos de la Montaña Central, en los que he estado trabajando, y que una vez me requería que rodara y escribiera sobre estas tierras; luego, nuestro fiel compañero Morcín, Juan Carlos (alias «Morcín»), que nos invitaba a un recorrido de medio día con final gastronómico.
Así fue como nos encaminamos hacia el Lugar de Arriba, en el concejo de Morcín, desde donde, tras preparar nuestras trotonas, salimos en medio de un día gris, algo lluvioso, carretera AS-231 abajo, en dirección a La Puente (298 metros), donde doblamos a la derecha, para dejar lo plano del recorrido y encarar las cuatro unidades del pelotón (Carlos Coelho, Chus, Morcín y el que suscribe) la subida hacia La Figar, que aunque se hace por asfalto, la cuesta pide meter todo lo que se pueda en plato y piñón, pues la pendiente es mantenida.
La subida pronto nos da perspectivas sobre el valle, que a cada pedalada va quedando más abajo, pues en apenas unas minutos se gana una altitud considerable. El reguero de Valle ruge con fuerza y el crestón de Peña Manteca es nuestra continua referencia, pues la idea es darle vuelta para meternos en el concejo vecino de Riosa y rodar por sus latitudes unos cuantos kilómetros.
En La Figar, con 2,4 kilómetros y 440 metros de altitud, dejamos el asfalto y enfilamos un trazado no menos pendiente que el anterior pero con firme de hormigón que nos va a ir permitiendo subir ladera arriba, suave en ocasiones, pero en ocasiones el recorrido presenta repechos durísimos. Coronamos el collado de El Pandu, ya en el límite concejil, se sigue rodando hasta ganar el collado Planu, con visión sobre la vertiente mierense y la cordal de la Meruxera.
Se sigue por la derecha, bordeando el pico Manteca, para tomar una bajada fea y un tanto gocha por la lluvia, hasta bajar al «plano» denominado «el 300», por el cual se sigue sin ningún problema, aunque el ancho camino a veces es devorado, quedando como huella de su pasado un estrecho sendero que abandonamos como a los cuatro kilómetros de andadura por este sendero de perfil plano.
A eso de los 8,3 kilómetros nos vamos a la derecha, valle abajo, por Solaviella hacia Villamiri. El espectáculo del Aramo cubierto de nieve es excepcional y desde nuestra atalaya vemos buen parte del recorrido que aún nos queda por atacar. De momento bajamos hacia Villamiri por la amplia pista que se echa ladera abajo, y que a buen seguro que le gustaría a algún que otro «castrón». Cruzamos el pueblo riosano de Villamiri y se continúa por su carretera abajo hasta entroncar con la que viene de La Juncar, para seguir bajando hasta L’Ará, con 11,5 kilómetros de ruta, de nuevo a 316 metros.
El recorrido planteado por Morcín prosigue por la carretera de La Grandiella, en dirección a Felguera, en cuyo punto doblamos hacia el altozano de la aldea de Muriellos, tras dejar la aldea atrás y tornar hacia El Colléu. Ante de llegar a los 14,2 kilómetros dejamos el asfalto para tomar un impresionante repechón hormigonado que nos pone rumbo a Utriel.
Las piernas y los trisques de cadenas y sillines rechinan de la presión metida a los pedales para no bajarse en plena cuesta. Morcín sigue convenciéndonos de que la subida hacia la curva de Llagos es «progresiva», aunque la vista de los durísimos repechos que se suceden a lo largo de la subida nos hace pensar en que de progresiva tiene más bien poco. Los repechones se alternan con zonas más suaves, y el desnivel ya subido se deja notar en las piernas, así como el largo tratamiento de Minocin, que me está dejando hecho polvo. Esto me obliga a echar pie a tierra, sobremanera cuando la tracción se entierra en el barrillo que tapiza esta larga subida.
Vemos en el fondo de la ladera del Aramo la fuente de Les Arroxines y, a nuestras espaldas, al otro lado del fondigón donde se sitúa L’Ara, buena parte del recorrido que traíamos tras doblar sobre Peña Manteca.
Cae el pico La Trapa y a los 16,8 kilómetros empalmamos con la pista que sube desde el pueblo L’Esacardá, seguimos subiendo dirección a Llagos, aparece una lluvia pertinaz que deja paso a los copos de nieve. Kilómetro 17,4. Utriel y entronque con el GR 206, seguimos por el ramal derecho camino de Llagos; dadas las condiciones meteorológicas ya los esfuerzos son terribles, y coronamos como podemos el entroncar con la carretera del famoso Angliru, a la altura de Llagos, con 19,3 kilómetros y 1.000 metros de altitud, «ciclados» en apenas tres horas, con una media de 6,1 kilómetros por hora.
La bajada hacia el área de Viapará se hace por carretera, ya sin sentir las manos. No siento los pulgares del frío, que nos atosiga, de la nieve y el agua, que nos impiden «ciclar» en buenas condiciones. El tren inferior (pies y piernas) se calientan, y el tronco aún aguanta a base del maillot-coraza invernal del Asturcón, y el sobreabrigo de las chupas de goretex; pero las manos, pese al cambio de guantes, apenas sí nos dejan controlar la frenada, llegamos como podemos hasta el entronque con la carretera que viene de Busloñe, con 23 kilómetros de ruta.
Dejamos el asfalto para seguir por el GR 206 hacia Llamacercu y la La Forcá. Enfrente adivinamos la mole del Monsacro envuelta en la espesa nevada. El frío es extremo y nos castiga de tal forma que ya apenas sí controlamos la frenada. Aun así, en el Tixu viramos a la derecha para seguir por la pista hormigonada que baja hacia Los Llanos. Lo hacemos despacio, pues ya las palmas de las manos empiezan a sentir los primeros calambres del frío.
Nos topamos con la carretera que baja de Los Llanos y nos vamos por ella para tomar un atajo por el cual sorpresivamente nos mete Morcín y que casi acaba con nuestros cuerpos rodando por el sendero, pues lo «pindio» de la bajada y lo trialero y la nula sensibilidad a la hora de la frenada hacen que seamos un perfecto blanco para salir rodando por encima del sillín. Logramos como podemos salir del apuro, hasta dar de nuevo unos metros más abajo con la carretera que baja Lugar de Arriba. Renunciamos a la aventura de proseguir por camino, motivo por el cual nos echamos carretera abajo despacio para que nuestras manos no se caigan a pedacitos. En la bajada me acordaba de las manos amputadas de Pablo Sebastián, que presentaba durante la Jornada de los anillos ciclistas, celebrada en Mieres días atrás.
Tras llegar nos esperaba una comida digna de la corta pero dura ruta que nos ha espetado el amigo Morcín, y que efectuamos el bar-restaurante La Moncloa, donde damos cuenta de picadillo, huevos y adobo a la plancha, a muy buen precio y excelente calidad, lo que nos ayuda a recuperarnos de las duras condiciones de la ruta y de las intensas subidas «progresivas» que nos ha metido el amigo Morcín en 30 kilómetros.

Tipo de ruta: circular
Recorrido: salida y llegada en Lugar de Arriba
Longitud: 30 kilómetros
Duración: 4 horas
Desnivel de subida: 1.300 metros

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