Domingo, 20 Enero 2019
Rutas BTT

Rodando por el GR 105

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Oviedo - Asturias

La Ruta de las Peregrinaciones es un recorrido excelente para unas horas de asueto ciclomontañero

Oviedo, Víctor GUERRA
La historia empezó hace años con el empeño del Grupo de Montaña Rivayagüe de marcar una ruta que, partiendo de Oviedo, llegara a Covadonga. Así se hizo y se publicó la correspondiente topoguía en la Editorial SUA.
Pero como es ya casi consustancial con los senderos nacidos no de la planificación, sino de la voluntad personal, cuando se acaba esta última se acabó el mantenimiento de la ruta. Y en esta caso mucha peregrinación y mucha historia, pero la señalización y el cuidado de este sendero deja bastante que desear. Ya habría que reflexionar qué hacer antes de lanzarse a realizar otros grandes recorridos.
Como teníamos un largo fin de semana por delante y no sólo de dar pedales se mantiene el hombre, decidí dar un paseo cerca de casa y fuera de los contornos más habituales. Hice una llamada al amigo Roberto Riesgo para que planteara una salida de mediodía, lo cual nos llevó a rodar por el viejo GR de Las Peregrinaciones.
Un buen punto de partida para dejar el vehículo es el parking del cementerio de San Salvador, aunque el GR se inicia en la ermita de Covadonga, situada en la aldea ovetense del mismo nombre, de la parroquia de San Esteban de las Cruces, en el término municipal de Oviedo. La comodidad para dejar los vehículos y pertrecharse adecuadamente mandan en este caso.
El comienzo:
De tal manera que arrancamos desde las puertas del recinto funerario camino de El Calderu. Unos metros por una carretera que a esas horas estaba desierta y nos valía para estirar las patucas.
A partir de El Calderu, a la altura del bar Casa Pedro, se desvía a la izquierda y sigue el camino vecinal de 1,5 a 2 metros de ancho, que se encuentra hormigonado y asfaltado en tramos que dan acceso a pequeñas aldeas y caserías de la zona, rumbo a Las Cruces y la Paranza. Una primera bifurcación a los 1,3 kilómetros, y seguimos por el ramal de la derecha. Como no iba a ser menos, en subida.
Uno va quedando pasmado por cómo el asfalto y el hormigón van carcomiendo toda la infraestructural vial de esta parte central de Asturias. En las zonas de las alas, el proceso es más suave.
Seguimos rodando hacia La Mermeya (Los Llanos) rumbo Este, hacia las casas de La Llovera. En una trifurcación vamos por el que sigue de frente hasta otra bifurcación a los tres kilómetros. Giramos a la derecha, rumbo a La Pontellona. Antes, otro nuevo desvío, y para no repetir mucho camino optamos por bajar hacia Naves y visitar su iglesia. En la zona me habla Roberto sobre una fiesta típica de prau que se hace todos los años, dejando la subida hacia la Grandota para el retorno.
La mañana está de cine. Las panorámicas hacia la costa son excelentes, la Cordillera metida en densa encainada. Seguimos bajando hacia Naves y a los 4,9 kilómetros giramos Noreste hacia Nieves de la Riba. Cortos repechos que se dejan ciclar sin problemas y que nos permiten dar vuelta al Cierrón y colocarnos en el cruce de La Grandota (5,9 kilómetros). Cruzamos la carretera y rodeamos de esta forma el promontorio de La Grandota, siguiendo las pinturas blancas y rojas de GR.
Seguimos ruta hacia el pico Cuervo, pasando por Los Pontones, Cueva del Lobo y los praos de San Pedro. Todo ello por camino hasta la encrucijada de la Cruz de los Campos, con ya 9 kilómetros rodados. Giramos a la izquierda, dejando el trazado del GR para el retorno.
Nos vamos por un descenso a través del pico Suano hacia la campa Cases. La bajada, tremenda, casi un kilómetro por un estrecho sendero de grava que en ocasiones hace que la bicicleta se nos quede atravesada y queriendo voltearnos por delante.
Precaución hasta llegar a la parte de abajo del sendero, El Campo (Collada), que nos da un respiro después de un tramo de tensión, pues las motos que acababan de subir nos dejaron el terreno perfecto para bajar de forma segura.
Camino invitador:
Al pie del sendero la carretera que baja a Santa Marina de Cuclillos (11,6 kilómetros), que abandonamos a la par de su iglesia parroquial para subir unos metros por la que va a Paranza, la cual se abre a nuestra derecha y que abandonamos a 12,4 kilómetros para irnos por un invitador camino que nos deja ante la vía rápida A-17. Pasamos por debajo de ella camino de Hevia, aunque en una revuelta en Brañes, a la altura del Molino de Abundio, nos adentramos por otro camino que nace a la derecha y que, tras un arranque fuerte, nos deja en zonas más planas.
Esta área me recuerda a los repechos de la ruta del sábado anterior, que te van forzando a entregarte. Y, si te equivocas de desarrollo, una de dos: o pie a tierra o a tirar de riñones.
El camino bordea el monte Los Pinos por Vidreo y el Rual, a cuyo molino damos vuelta para meternos en Ribaya. Tras pasar bajo la AS-17 y en plena subida, nos vamos por la derecha por otro camino a los 14,5 kilómetros. Tras andar unos metros, se abre una bifurcación. Seguimos por el ramal de arriba, de frente, por una vieja senda que se abre entre los prados y que va por debajo del Cuetu del Pozabal, donde de nuevo aparece el asfalto.
Giramos hacia la derecha intentando cerrar el círculo y encontrar de nuevo las marcas que nos ayuden a subir de nuevo hacia La Grandota. O sea, que el rumbo que seguimos es hacia Molleo. En un cruce nos damos de bruces con las citadas marcas y subimos ya con la aguja del GPS marcando rumbo oeste, enfilando la cordal de Cadaval, a la que subimos por una estrechísima senda.
Las vistas son ahora sobre la sierra del Aramo y el Naranco, que se muestran perfilados y sin brumas. Al par del camino, un banco y mesa y restos de la señalización de un PR, ya irreconocible, creo que es el PR As 41. La cordal nos deja ante la peña Adra, que nos presenta de nuevo la parte asfaltada del GR que desfila por la Bobia, hacia Santo Medero, en el kilómetro 20. A la altura de la Peña del Agua, un nuevo repecho nos pone en fila camino de La Torre. Desfilamos por senderos por la llamada sierra de Paranza, donde encontramos a los del Garaje Juan, de Sama, un grupeto de unos siete ciclistas de montaña que van rumbo a Nava.
Cerrando el círculo:
Tras amigable charla, cada cual sigue su marcha. Y nosotros ya cerrando el círculo por Cuetu Carbayéu hacia la Cruz de Campos, punto donde convergemos con el camino que habíamos traído.
Ahora solamente nos falta desandar el camino con el desnivel a favor hasta llegar de nuevo al Calderu. Y de ahí hasta el cementerio de San Salvador, en Las Cruces, que aquel día presentaba una estampa invitadora para ir paseando entre nichos y panteones, absorbiendo toda una historia de creyentes y heterodoxos. No me resisto y me acerco a ver la tumba de Juan Ríos, cuyo entierro tan bien describió Clarín en su «Regenta».
Un buen cierre ciclista para una etapa de unos 31 kilómetros que se hace en apenas tres horas y media

Tipo de ruta: Circular
Recorrido: Cementerio de Las Cruces (Oviedo).
Longitud: 31 kilómetros.
Horario: 3 horas.
Desnivel de subida: 1.160 metros

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