Lunes, 23 Abril 2018
Rutas BTT

La Vuelta que siempre vuelve

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Gijón - Asturias

El recorrido por el concejo de Gijón, organizado por el BTT Pelayo, ha alcanzado su decimocuarta edición

Gijón, Víctor GUERRA
Quién se lo iba a decir a aquellos chavales de antaño que comenzaban a valorar la constitución de un club como el que más tarde fundaron, el BTT Pelayo. Han terminado montando, de la mano del Patronato Deportivo de Gijón una vuelta al concejo gijonés que ya ha cumplido catorce ediciones. Nadie lo hubiera imaginado y sin embargo, ahí están machaconamente año tras año, dando muchas vueltas y pedaladas para que en cada una de sus ediciones la Vuelta tenga recorridos nuevos.
Es una labor ingente la de ir evitando los caminos asfaltados u hormigonados, que como las arañas van ampliando su tela, para encontrar esas rutas que nos gustan a los betetistas. Pero ellos lo logran a base de recorridos de investigación y de invadir otros territorios, porque Gijón no queda pequeño, pero sí cada vez está más mermado de caminos con esencia rural.
Así es como el pasado mes de julio nos enfrentamos unos 225 ciclistas de montaña ya no a una ruta facilona y popular como las que inauguraron esta apuesta de la vuelta al concejo, sino a una prueba no competitiva que se configuraba a través de un recorrido de casi 85 kilómetros con una «tachuela» de 2.032 metros de desnivel de ascenso acumulado.
La verdad es que uno no las tenía todas consigo, pues huyo cada vez más de las kilometradas y los desniveles acumulados sin fin que tanto empiezan a gustar entre los amantes de la BTT, tal vez porque empieza haber mucho «machaca», como se dice en el argot ciclista, que prefiere estos retos de longitud y desnivel a las dificultades técnicas del trial. Qué lejos están aquellas rutas de «non stop» en las que primaba no poner el pie en el suelo en los triales, rutas que no pasaban de cuarenta kilómetros, pero en las que se podía estar horas y horas divirtiéndose. Pero la llegada de nuevas trotonas, de gente que entrena, que hace «spinning», series… hace que muchas rutas presenten un panorama de dificultad imponente.
De todas formas, la XIV Vuelta al concejo de Gijón, pese a la fiereza que presentaban las cifras, poco a poco fue menguando tras los oportunos consejos de algunos de los integrantes del club anfitrión, Paulino, Pedro Pablo o Rubén Patricio, que nos iban relatando por anticipado las tachuelas del recorrido.
De esta guisa salimos, siendo un tanto reservones, pese a las velocidades de la salida, camino de área residencial por excelencia de Gijón, Somió, parroquia que fuimos cruzando en dirección al alto del Infanzón. Los altos muros y los cierres arbóreos apenas si dejan ver las casonas de las gentes ricas del concejo y los repechos que presenta el territorio tampoco ayudan mucho. Algunos «machacas» se colocan a la cabeza del pelotón, marcando distancia y poderío. Subimos al alto del Infanzón, aunque el esfuerzo sin control pasa factura a algunas unidades, que descargan el desayuno en medio de la barahúnda de ciclistas.
La gama de bodies de todo tipo y grosor, enfundados en mil cromáticos maillots y trotonas se va estirando camino de la zona baja de la Llorea, allí donde el río se abraza con la salada agua que baña la playa de La Nora. La goma ya estaba hecha en un día triste y un tanto mohíno con el sol, pero que nos viene de perlas a todos.
Como siempre, la subida al campo de golf de La Llorea se atraganta a más de uno, y más con los eternos barrizales que existen. La culminación de la subida en La Llorea fue un reagrupamiento largo y reintegrados a la ruta, nos encaminamos hacia el alto la Olla por territorios ya dominados, facilones de ciclar y en los que el asfalto ha hecho su reinado. La bajada al solitario valle de Rioseco es bonita, pero la subida hacia el Fario se hace, como siempre larga, dura y trabajosa. Tal vez la dureza del paisaje no ayude mucho a tener buenas sensaciones. El hormigonado no sé si ayuda o desespera, pero se empieza a ver mucho personal con el pie a tierra.
Superado el rampón del Fario, y al pairo de la peña de los Cuatro Jueces, con unos treinta kilómetros devorados no sin esfuerzo y con otro gran reagrupamiento, la situación ya presenta mejor aspecto. Subidas importantes, pero con mucha pendiente a favor, hacen que nuestras piernas descansen. El descenso hacia La Collada y Fresno para luego entrar de lleno en el intríngulis de caminos del Monte Muñó, con subidas duras pero más cortas, permiten deleitarse con nuevos recorridos y paisajes menos conocidos, enfrentándose los participantes a un itinerario de bajada hacia San Andrés y entroncando con la AS246 camino de Arniella y el Mesón la Tabla.
Llegados este punto, con casi cincuenta kilómetros devorados, desde el mesón hacia la Venta Puga es ya cosa de coser y cantar, mucho asfalto local por Fombona, Pañeda y La Barganiza, para entrar de lleno a Puga y cruzar hacia Serín por Batiao. Más asfalto, que nos deja al lado del embalse de San Andrés con rumbo a Serín. La invitación a pirárselas por Monteana hacia Poago es toda una tentación, pero la dignidad puede más y el pelotón enfila hacia Serín, donde se establece de nuevo otro reagrupamiento antes de meterse entre pecho y espalda la gran tachuela de subir al Monte Areo.
Aquí es cuando la piernas ya se convierten en un flan, incapaces de tirar por cualquier desarrollo. La dureza de los kilómetros y del desnivel se nota y salvo el grupito de cabeza, los demás llevan la subida con la dignidad del que ya no puede más. Aún así, se corona el Monte Areo, sin entender el porqué de esta tachuela que se podría resolver por Monteana y pasar luego a la parroquia de Jove. Pero quien organiza manda.
Sea como sea, el caso es que se corona el mítico Monte Areo para bajar hacia el cruce que lleva al túnel de Aboño para entrar desde La Calzada a Gijón por El Musel, rumbo a Las Mestas, escoltados por la Policía Municipal y los servicios del Patronato Deportivo Municipal, invadiendo toda la trama urbana con unos doscientos ciclistas que esperan recibir como premio de su participación y esfuerzo una preciada camiseta de la decimocuarta edición de la vuelta al concejo de Gijón. El próximo año, más.

Tipo de ruta: circular
Punto de salida y llegada: Gijón
Longitud: 85 kilómetros
Desnivel acumulado: 2.032 metros
Horario: 9 horas
Puntos de paso: Las Mestas-Alto del Infanzón-La Llorea-Fario-Bosque de
Muñó-Mesón La Tabla-Venta Puga-Serín-Monte Areo-El Musel-Las Mestas

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