Miércoles, 20 Junio 2018
Rutas BTT

Por sierras y cordales de Villayón

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Villayón - Asturias

Un recorrido por los solitarios montes del concejo occidental que ilustra sobre la compleja orografía asturiana

Víctor GUERRA
Los estimados amigos Germán Campal, del «Leader», y Alberto González, del «Programa Histórico del Navia», suelen recordar lo olvidados que están el concejo de Villayón y algún otro de la zona, en los que una posible ruta de BTT puede dar idea de la complejidad orográfica de la zona. El río Navia y sus embalses segregan en buena parte territorios y paisanajes e impiden un cambio de cordales a la hora de abordar unas rutas que siempre salen como ejes longitudinales. De ahí que, estudiando la cartografía, al final la propuesta es la de un recorrido circular que coincide con la publicada en su día por Víctor Villar Pis. Se podían buscar variantes, que las hay, y pueden ser hasta más bonitas, pero el recorrido en el cual coincidimos ambos autores nos ha llevado a plantear la ruta tal y como se la ofrecemos.
Lo mejor es dejar el vehículo en el puente Polea, al pie de la carretera AS-35, e irnos por la estrecha carretera que desde el citado puente sube a la altozana aldea de Lendequintana, subida rápida y con duros repechos que de primeras puede resultar un poco dura, pero además de suavizarse, de esta manera evitaremos tener que emplear dos vehículos o subir al final de la ruta a por el coche.
La aldea de Lendequintana luce su emplazamiento abierto a los cuatro costados, asentada como está en el vértice del cordal. Desde aquí seguimos por la carretera que va hacia Pola de Allande. Una bifurcación hacia Busfollado nos deja un tanto parados, hasta que un autóctono nos indica que la pista que vemos al oeste de la sierra de Busmayor es privada, por lo cual nuestra ruta ha de proseguir por la carretera unos metros más, desechando el ramal de Busfollado a la derecha.
Coronado un pequeño alto y dando vista al retorcido zigzag de la carretera camino de Allande, bajamos unos metros para desviarnos a la derecha por una clara pista de buena traza que pronto se pega a un impresionante cierre electrificado y deja atrás la picorota del Lleiguellos. Es una subida mantenida que se escala muy bien, sin grandes repechos, aunque en momentos dados exige del ciclista precisión técnica para ir ganando los pequeños resaltes que muestra el camino. La linde electrificada marca en todo momento el rumbo, que es completamente al Sur. Eso sí, desechando portillas que nos invitan al viraje y al descenso y siendo fieles a la alambrada.
A la altura del pico Serrapio, otro gran cierre plantea ante la gran portilla la posibilidad de entrar, tal y como indica Villar Pis, en la finca «Zapurrel», pero vemos que hay todo un camino de servicio que rodea la finca, por lo cual optamos por esta última solución, dado que intuimos que en el interior podría haber algún mastín al que no le gustaran demasiado las bicicletas.
Las vistas hacia el Sur son espectaculares, aunque la ventisca no deja apreciar en toda su dimensión la hermosura de la zona. Bordeamos toda la braña de «Zapurrel», que queda a nuestra derecha, hasta colocarnos después de otra serie de subidas en su portilla sur, ya en el cordal de Carondio. Se sigue por el camino que sale de la finca bordeando en plano la Peña el Conde y yéndonos por la Llamosas y la Vega del Rego de Buño.
Debemos abandonar esta cómoda pista cuando a nuestra izquierda veamos que nacen una pista y unos prados segados con cierre. Ése es el punto donde la ruta cambia de dirección y vira hacia el Noroeste por un camino que se abre a la derecha hacia el collado de Veiga las Abades, donde veremos una laguna y otro cierre alambrado a la derecha que dejaremos atrás.
El pico Carondio impide el paso, por lo cual lo bordeamos por la izquierda a media ladera para buscar un viejo camino, medio enterrado en trinchera, que exige una conducción técnica por entre la riada que por él baja y los resaltes de piedra lavada que salpican su trazado. La parte más llana del recorrido tiene trampas, pues hay agujeros de tamaño considerable.
Ganado un franco collado, Penedo Xinea, entre los picos Carondio y el Sorribas, el camino baja hacia el Norte para doblar luego hacia el Oeste, hacia la vega que hay más abajo. El terreno es bravío y la bajada exige destreza y habilidad en la conducción trialera, aunque hay una solución más fácil, y es irnos a la izquierda en el collado para tomar una pista que luego, en el primer desvío a la derecha, debemos abandonar para bajar cómodamente a la vega, en cuya planicie se sitúa un dolmen. Para los amantes de lo técnico, tranquilidad y buenos frenos y reflejos.
La zona del dolmen es un buen sitio para comer, pues estamos casi a la mitad del recorrido. Las vistas sobre el valle que baña el río Cabornel son impresionantes. La marcha se reemprende por zonas planas y trazados cómodos hacia el collado Entrerríos, dando vuelta al Peneo de Gargalois.
En una bifurcación giramos a la derecha camino del collado del Campellín, dirección al Penedo de la Raposa. La pista invita a rodar, pero hay que tener en cuenta que debemos abandonarla antes de las cabañas de Fallonde. Un poco por encima de un bosquete de pinos hay una antena de referencia, y junto a un pino con una flecha pintada hay que virar a la derecha para coger un viejo camino que va paralelo a la pista en dirección a otra antena que queda en la cumbre del cordal, en la Vega de la Raposa. La subida es lenta y no muy inclinada, pero requiere destreza técnica.
Si sobrepasamos el desvío, podemos tomar ladera arriba hacia la antena con la bici al hombro o seguir pista abajo hasta dar con la carretera VY-7 a la altura de Lendeiglesia y en ella girar a la derecha hacia Ponticiella y Valdeo.
De seguir por el viejo trazado, una vez ganada la segunda antena, un paso en trinchera en Prado Roque permite acceder al valle de Valdeo y a las innumerables pistas que vemos al frente y que bajan a muerte al fondo del valle.
Tras la contemplación queda bajar por el carril de los Mulos, ya muy deteriorado, por lo que rodamos por fuera del carril, por las praderías abajo hacia Valdeo, donde entramos ateridos del frío polar que soplaba en lo alto de los cordales que cruzamos con la nieve que cubría los caminos.
En Valdeo también existen otras opciones para bajar al puente Polea, pero nosotros optamos por descender sin problema por la carretera general hasta el mismo puente, dando así por terminada nuestra ruta ciclomontañera por el concejo de Villayón.

Tipo de ruta: Circular
Punto de salida: Puente Polea.
Punto de llegada: Puente Polea.
Puntos del recorrido:Lendequintana, Valdeo.
Longitud de la ruta: 41 kilómetros.
Horario: 6 horas.

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