Lunes, 14 Octubre 2019
Rutas y excursiones

La referencia de Redes

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Caso - Asturias

El cordal de Ponga, donde está enclavado el Tiatordos, se configura como una de las formaciones orográficas más importantes de la región y tiene su inicio en el puerto de Tarna.

Oviedo, Ángel FERNÁNDEZ ORTEGA
El cordal de Ponga, donde está enclavada esta montaña, se configura como una formación orográfica, quizá la más importante de las serranías de la región, que se adentra hacia el corazón de la región procedente de la cordillera Cantábrica. Tiene su origen en el mismo puerto de Tarna, concretamente, en el pico Abedular (1.813 metros) dirigiéndose en sentido Sur-Noroeste hasta el pico Maoñu, modesta montaña de 1.418 metros, donde finaliza, tras recorrer una longitud aproximada de 18 kilómetros en línea recta.
En ese largo rosario de elevaciones se encadenan, además, otras montañas tan atractivas como el Tiatordos (1.950 m), Maciédome (1.899 m), Campigüeños (1.838 m) y la Llambria (1.735 m). Todas ellas representan verdaderas atalayas sobre horizontes y tierras pletóricas de belleza natural. Sobresalen los ubérrimos bosques, ríos que labran impetuosamente la abrupta caliza, hasta dar forma a colosales foces, tales como Melordaña, La Escalada, Moñacos, etcétera. Esta diversidad que tanto caracteriza los relieves geográficos se complementa con la presencia de imponentes murallones de caliza que emergen de su extensa cubierta vegetal, y valles abiertos, poblados de aldeas y caseríos, muchos de ellos abandonados.
Dos municipios asturianos, Caso y Ponga, comparten este cordal, que conserva celosamente su salvaje naturaleza.
En el pico Tiatordos (1.951 m.) concurren todos estos factores que nos permiten disfrutar de los parques naturales de Redes y Ponga. Se eleva en medio de un territorio que posee un amplio catálogo de valores medioambientales en una simbiosis de contrastes en la que figuran como parte activa sus frondosos bosques y las altivas agujas y torres, las estrechuras de sus hoces con los murallones verticales, arroyos cristalinos con escabrosos canalizos.
El itinerario propuesto da comienzo en Pendones (Caso), pueblo situado a 782 m de altitud y localizado tras un corto desvío desde La Ponteciella, punto situado en la carretera AS-17 Avilés-puerto de Tarna.
Pendones es un núcleo eminentemente ganadero, actividad años atrás compartida con la fabricación de madreñas. El Museo de la Madreña, antiguo lavadero público acondicionado para tal fin, es el último vestigio que simboliza aquella profesión artesana.
Desde esta misma localidad podemos contemplar las altas paredes sobresaliendo de una tupida masa forestal compuesta fundamentalmente de hayas. En este mismo lugar se toma una pista de montaña que sube paralela al río Pendones. Más adelante, y siguiendo las marcas senderistas que corresponden al sendero P. R. AS-65, la pista gira a la izquierda, dirigiéndose al reguero de Falla. Remontamos brevemente un trecho por la misma, hasta dar un nuevo giro, pero, en esta ocasión, será a nuestra derecha.
Habiendo superado el tramo más complicado en cuanto a posibles errores de tomar rumbos incorrectos, nos disponemos a seguir por un itinerario que ya no tiene pérdida. Llaneamos un largo trecho, por el Sen de La Vara a la sombra de especies arbóreas, como castaños, hayas y fresnos, presentándonos seguidamente en la base de la Foz de Palombar, angostura flanqueada por los picos El Arcu y Palombar. Aquí acometemos una dura ascensión por un sendero muy marcado y emparedado por los dos contrafuertes calizos. Pasaremos al lado de la fuente La Rica, que mana sus aguas al pie del camino y, superando el abrupto desnivel, alcanzamos un llano donde se sitúa la vetusta majada de Pláganu (1 hora y 45 minutos). El entorno es como un pequeño vergel donde resaltan ejemplares milenarios de hayas, una buena fuente y restos de lo que fueron cabañas pastoriles.
Estamos situados a 1.300 m. de altitud, lejos aún de nuestro objetivo. Atrás va quedando la Foz de Palombar y nos disponemos a continuar con la ruta, retomando el sendero que vuelve a superar fuertes repechos en medio de los cuales aparece inesperadamente a nuestra vista la fuente de Pláganu. Su peculiar caño de piedra en forma de cuenco y gracias a su curiosa posición, permite al senderista beber de pie cómodamente.
El sendero se introduce después en la penumbra del bosque, y entre una maraña de flores silvestres continúa con la ascensión, hasta que nos asomamos a la abierta y esclarecida majada del Tiatordos (1.540 m.). Una fuente y varias cabañas distribuidas configuran este entorno, que es como un verdadero oasis de silencios y paz.
Hasta aquí hemos invertido 2 horas y 30 minutos en recorrer los 3 kilómetros distantes de Pendones, disponiéndonos a contemplar desde esta idílica balconada la amplia geografía montañera que asoma a nuestro alrededor. Tras el merecido descanso, acometemos el último tercio de la ascensión, que culminamos por el perfil occidental del pico tras recorrer 3,5 kilómetros en 3 horas y 30 minutos de recorrido.
Mirando hacia al Oriente aparece el agudo perfil de las agujas, que configuran el macizo del Cornión. Hacia otros horizontes, un amplio abanico nos muestra montañas más lejanas, que abarcan desde las Ubiñas hasta los modestos cordales que se van desgranando hacia la rasa costera. Bajo la cumbre del Tiatordos se abre un circo llamado «La Copa», formado por murallones con más de 500 m. de verticalidad, encontrándose aún virgen en vías de escalada.
Tras disfrutar de una amplia estancia en su cima, regresamos a Pendones por el camino de ida.

RECORRIDO:
Pendones-El Pláganu-Majada de Tiatordos-Cima-Pendones
DURACIÓN:
6 horas y media
DISTANCIA:
7 kilómetros, con 1.152 metros de desnivel
DIFICULTAD:
Alta

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